A un mes del terremoto en Colombia, artesanos del Pacífico llevan su cultura afro a Bogotá
Tras la cancelación del Festival Petronio Álvarez por el sismo de 7,4 grados que sacudió a Colombia el 10 de agosto, la Alcaldía de Cali encontró en la Feria del Hogar de Bogotá una vitrina para que los comerciantes del litoral Pacífico recuperen parte de su inversión.

Un mes después de que un terremoto de 7,4 grados sacudiera el suroccidente de Colombia el pasado 10 de agosto, cientos de comerciantes y emprendedores del litoral Pacífico encontraron en Bogotá una segunda oportunidad para exhibir sus productos. La suspensión del Festival Petronio Álvarez, el evento cultural afrocolombiano más importante del país que se celebra anualmente en Cali, dejó a numerosos vendedores con inventario listo para la venta pero sin el escenario que habían proyectado durante meses de trabajo.
Ante ese escenario, la Alcaldía de Cali gestionó un acuerdo con los organizadores de la Feria del Hogar, uno de los eventos comerciales y de consumo masivo más concurridos de la capital colombiana, que se desarrolla en el recinto de Corferias. La iniciativa permitió que los emprendedores del Pacífico trasladaran sus productos —artesanías, gastronomía, cosmética natural y piezas textiles con identidad afro— hasta Bogotá, en un intento por recuperar parte de la inversión que habían destinado a la edición cancelada del festival.
El Petronio Álvarez no es solo un evento musical: es también un motor económico para miles de familias del Pacífico colombiano, una región donde persisten altos niveles de informalidad laboral y donde el festival representa, para muchos emprendedores, la principal fuente de ingresos del año. Su cancelación repentina por causas de fuerza mayor golpeó directamente las finanzas de comunidades que ya enfrentan desafíos estructurales de acceso a mercados y capital.
La decisión de habilitar un espacio alternativo en Bogotá busca mitigar ese impacto, al mismo tiempo que expone la riqueza cultural afrocolombiana ante un público más amplio y con mayor poder adquisitivo que el que suele concentrarse en Cali durante el festival. Para los organizadores, la Feria del Hogar se convirtió así en una plataforma inesperada de visibilidad nacional para tradiciones gastronómicas, musicales y artesanales que históricamente han tenido menor exposición en los grandes centros urbanos del país.

El sismo del 10 de agosto, uno de los más fuertes registrados en Colombia en los últimos años, generó afectaciones estructurales en distintas zonas del suroccidente del país y obligó a las autoridades locales a revisar protocolos de seguridad para eventos masivos, lo que derivó en la cancelación del Petronio Álvarez como medida preventiva. La decisión, aunque necesaria desde el punto de vista de seguridad pública, tuvo un costo económico inmediato para el ecosistema de pequeños negocios que dependen del evento.
El Festival Petronio Álvarez, que lleva más de dos décadas celebrándose en Cali, es reconocido internacionalmente como una de las mayores celebraciones de la cultura afrodescendiente en América Latina. Reúne música tradicional del Pacífico, gastronomía basada en productos del mar y la selva, y una economía informal que durante los días del evento puede movilizar montos significativos en ventas directas, generando un impacto que trasciende lo simbólico para convertirse en un pilar económico regional.
Para la comunidad latina en Estados Unidos y otros países de la región que sigue de cerca las expresiones culturales afrolatinas, este tipo de iniciativas resuena como un ejemplo de resiliencia comunitaria frente a desastres naturales. La capacidad de reorganizar rápidamente una vitrina comercial alternativa refleja también el peso creciente que las economías creativas y culturales tienen en las estrategias de recuperación económica local, un fenómeno que se repite en distintas ciudades latinoamericanas tras eventos disruptivos.
La Feria del Hogar, por su parte, es un espacio que tradicionalmente convoca a decenas de miles de visitantes en Bogotá durante sus semanas de duración, lo que multiplica las posibilidades de venta para los expositores del Pacífico frente al escenario original en Cali. Este cruce entre un evento de consumo masivo bogotano y la oferta cultural afro del suroccidente colombiano plantea, además, una oportunidad de mediano plazo: abrir nuevos canales de comercialización para emprendedores que normalmente dependen de un solo evento anual.
Mientras las autoridades de Cali evalúan alternativas para una eventual reprogramación del Petronio Álvarez en los próximos meses, la experiencia en Bogotá deja sobre la mesa un debate más amplio sobre la necesidad de diversificar los canales de ingreso de las comunidades afrocolombianas del Pacífico, reduciendo la dependencia de un único festival y fortaleciendo puentes comerciales permanentes entre las regiones del país.
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