Advertencia de un politólogo: el acuerdo petrolero de EE.UU. con Venezuela podría avivar el populismo regional
El académico Javier Corrales, especialista en la política venezolana, sostiene que si Washington actúa como si tuviera derechos sobre los recursos naturales de Venezuela puede reforzar los discursos antiimperialistas que históricamente impulsan a líderes populistas de izquierda en América Latina.

El politólogo Javier Corrales, reconocido por sus estudios sobre el poder y la política en Venezuela, encendió una señal de alerta sobre el reciente acuerdo petrolero alcanzado entre el gobierno de Donald Trump y la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez. Según el especialista, este tipo de entendimientos, si se perciben como una apropiación de recursos naturales por parte de Estados Unidos, corren el riesgo de generar un efecto contrario al buscado.
En una entrevista con BBC Mundo, Corrales explicó que la percepción de que Washington actúa como 'dueño' del petróleo venezolano puede reactivar un sentimiento de resentimiento histórico en la región. Ese resentimiento, advirtió, es precisamente el caldo de cultivo del que suelen emerger líderes populistas de izquierda, quienes construyen su discurso político apelando a la defensa de la soberanía nacional frente a potencias extranjeras.
El acuerdo en cuestión involucra directamente a dos figuras centrales del tablero político actual: el presidente estadounidense y la número dos del chavismo, lo que le otorga una relevancia particular. Para Corrales, el simple hecho de que Estados Unidos negocie de manera directa con la cúpula del poder venezolano ya envía un mensaje simbólico fuerte, independientemente de los términos específicos del pacto.
Este tipo de análisis cobra sentido si se recuerda que Venezuela posee las mayores reservas de petróleo probadas del mundo, un recurso que ha sido tanto motor de bonanza económica como fuente de conflictos internos y presiones internacionales durante las últimas dos décadas. El control sobre esa riqueza ha sido, históricamente, un elemento central en la narrativa política tanto del chavismo como de sus opositores.

Para entender el peso de la advertencia de Corrales conviene repasar el contexto regional: desde comienzos del siglo XXI, América Latina vivió sucesivas olas de gobiernos que se definieron como defensores de la soberanía frente a Estados Unidos, desde Hugo Chávez en Venezuela hasta expresiones similares en Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Ese relato antiimperialista encontró siempre en la relación con Washington un combustible político clave, sobre todo cuando se percibían maniobras para controlar recursos estratégicos.
La comunidad latina en Estados Unidos no es ajena a estas discusiones. Buena parte de la diáspora venezolana, cubana y nicaragüense que reside en el país sigue de cerca cualquier gesto de la Casa Blanca hacia sus gobiernos de origen, ya sea en clave de sanciones, negociaciones o acuerdos comerciales. Un movimiento como el que involucra a Trump y Rodríguez puede impactar tanto en las expectativas de cambio político en Venezuela como en el clima de opinión dentro de estas comunidades migrantes.
Además, la política petrolera hacia Venezuela tiene consecuencias económicas concretas que trascienden lo simbólico. Las decisiones de Washington sobre sanciones, licencias para operar en el sector energético venezolano o acuerdos de cooperación afectan directamente el precio internacional del crudo, las inversiones de compañías estadounidenses y la disponibilidad de divisas para el gobierno de Nicolás Maduro, lo que a su vez repercute en la economía interna del país caribeño.
Corrales insistió en que el riesgo no es solo diplomático sino también de largo plazo: si la relación con Estados Unidos se percibe como extractiva o unilateral, eso puede fortalecer a futuros liderazgos que capitalicen ese descontento, tal como ocurrió en otros momentos de la historia reciente latinoamericana. La lectura que hagan los actores políticos venezolanos y regionales sobre este acuerdo, sostuvo, será determinante para el rumbo que tome la política interna del país en los próximos años.
El análisis del politólogo se suma a un debate más amplio sobre cómo Estados Unidos debería vincularse con los gobiernos de la región en materia de recursos naturales, especialmente en un contexto de creciente competencia global por el acceso a energía y minerales estratégicos. La discusión sobre Venezuela, en ese sentido, funciona como un caso testigo de tensiones que también se replican en otros países de América Latina.
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