Alepo, entre escombros y esperanza: así avanza la reconstrucción de la joya económica de Siria
Tras años de guerra y un devastador terremoto, la histórica ciudad de Alepo comienza a levantar de nuevo sus monumentos y su tejido urbano en un proceso lento pero visible.

Alepo, considerada durante décadas la capital económica de Siria, atraviesa hoy un proceso de reconstrucción que busca devolverle algo del esplendor perdido tras años de destrucción. La ciudad, que supo ser un centro comercial clave de Oriente Medio gracias a su ubicación estratégica y su casco histórico milenario, quedó reducida en gran parte a escombros durante la última década.
El deterioro de Alepo tiene un origen claro: los violentos combates que enfrentaron a las fuerzas rebeldes y al régimen sirio entre 2012 y 2016. Durante ese período, barrios enteros fueron bombardeados, mercados centenarios quedaron calcinados y buena parte de la infraestructura básica de la ciudad —agua, electricidad, vivienda— se vino abajo. Fue uno de los capítulos más sangrientos de la guerra civil siria, con miles de civiles atrapados en medio del fuego cruzado.
Como si la guerra no hubiera dejado suficientes heridas, en 2023 un fuerte terremoto golpeó la región y agravó aún más los daños en el casco antiguo de Alepo, una zona declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Edificios que ya estaban debilitados por los bombardeos terminaron de derrumbarse, y monumentos históricos que habían sobrevivido a los combates sufrieron nuevos desperfectos estructurales.
Pese a este panorama de devastación acumulada, hoy se llevan adelante trabajos de reconstrucción en distintos puntos de la ciudad, con especial foco en los monumentos históricos que forman parte de la identidad cultural siria. La restauración de estos espacios no solo tiene un valor simbólico, sino también económico, ya que Alepo aspira a recuperar parte de su rol como polo comercial y turístico en el mediano plazo.

El proceso, sin embargo, es descripto como una labor titánica. Reconstruir una ciudad que combina siglos de historia con destrucción reciente implica desafíos técnicos, financieros y logísticos enormes, en un país que además atraviesa una crisis económica profunda y prolongada, con escasez de recursos y una moneda devaluada que complica cualquier obra de gran escala.
Para entender la magnitud de lo que significa reconstruir Alepo hay que remontarse a su historia: la ciudad cuenta con una ciudadela y un zoco que datan de hace más de mil años, y había sido durante generaciones un cruce de culturas entre Europa, Asia y el mundo árabe. Su casco antiguo era uno de los más antiguos habitados de forma continua en el planeta, lo que vuelve aún más sensible cualquier intervención arquitectónica sobre sus ruinas.
La guerra en Siria, que comenzó en 2011 como parte de las protestas de la Primavera Árabe, dejó un saldo devastador: cientos de miles de muertos, millones de desplazados internos y una diáspora que se extendió por buena parte del mundo, incluyendo comunidades sirias que hoy residen en Estados Unidos y otros países de América. Para muchos de esos migrantes, las noticias sobre la reconstrucción de Alepo representan una posibilidad, todavía lejana, de imaginar un eventual regreso.
El terremoto de 2023, por su parte, no solo golpeó a Siria sino también a la vecina Turquía, y generó una ola de solidaridad internacional que incluyó ayuda humanitaria y, en algunos casos, financiamiento para tareas de reconstrucción en zonas afectadas del norte sirio, entre ellas Alepo.
El reportaje elaborado por el equipo de France 24, con las periodistas Dana Alboz y Sophie Guignon junto al camarógrafo Yasser Shahrour, documenta de primera mano cómo avanza esta reconstrucción sobre el terreno, mostrando tanto los progresos logrados en ciertos edificios emblemáticos como la magnitud de lo que todavía falta por restaurar en una ciudad que busca recuperar su lugar como corazón económico y cultural de Siria.
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