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Ante el fenómeno de El Niño, el sistema de salud se prepara para calor extremo, incendios y falta de agua

El Ministerio de Salud instruyó a los hospitales del país a reforzar la vigilancia epidemiológica y garantizar la continuidad de los servicios médicos frente a los efectos climáticos esperados, con foco en los grupos más vulnerables.

Redacción Diario Latina · 30 de agosto de 20264 min de lectura
Ante el fenómeno de El Niño, el sistema de salud se prepara para calor extremo, incendios y falta de agua

El Ministerio de Salud emitió una alerta dirigida a la red hospitalaria del país para que se prepare ante los efectos previstos del fenómeno de El Niño, que este año podría traducirse en olas de calor más intensas, incendios forestales y períodos de escasez de agua en distintas regiones. La medida busca anticipar el impacto sanitario de estas condiciones climáticas extremas antes de que se agraven.

Entre las principales disposiciones, la cartera sanitaria pidió reforzar la vigilancia epidemiológica en los centros de salud, de manera de detectar a tiempo brotes de enfermedades vinculadas al calor, la contaminación del aire por humo de incendios o la falta de acceso a agua potable. También se instruyó garantizar la continuidad de los servicios médicos, incluso en escenarios donde la infraestructura pueda verse comprometida por cortes de energía, colapsos en el suministro de agua o el desplazamiento de personal y pacientes.

Otro eje central del plan es la coordinación territorial entre hospitales, centros de atención primaria y autoridades locales, con el fin de que la respuesta sanitaria no dependa exclusivamente de los grandes centros urbanos, sino que también llegue a comunidades rurales o alejadas, que suelen ser las más golpeadas por estos fenómenos y las que cuentan con menos recursos para responder rápidamente.

El ministerio identificó grupos poblacionales que requieren atención prioritaria dentro de este esquema: niños y niñas, adultos mayores, mujeres embarazadas, personas con discapacidad y quienes padecen enfermedades crónicas. Estos sectores son históricamente los más expuestos a sufrir complicaciones graves de salud durante episodios de calor extremo, ya sea por golpes de calor, deshidratación, agravamiento de condiciones respiratorias o cardiovasculares, o dificultades para acceder a atención médica oportuna.

El fenómeno de El Niño es un patrón climático natural que se produce por el calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, y que altera los regímenes de lluvia y temperatura en amplias zonas de América Latina y otras partes del mundo. Sus efectos pueden incluir sequías prolongadas en algunas regiones, inundaciones en otras, y un aumento generalizado de las temperaturas que favorece tanto las olas de calor como la propagación de incendios forestales.

Este tipo de eventos climáticos no solo representa un desafío ambiental, sino también una prueba de resistencia para los sistemas de salud pública, que deben anticiparse a una mayor demanda de atención médica en un contexto de recursos limitados. La experiencia de episodios anteriores de El Niño en la región mostró incrementos en las consultas por deshidratación, enfermedades respiratorias agudas y afecciones de la piel, además de brotes de enfermedades transmitidas por vectores como el dengue, que suelen intensificarse con el calor y las lluvias irregulares.

Para la comunidad latina, tanto en países de la región como en Estados Unidos, estas alertas sanitarias tienen una relevancia particular. Buena parte de la población migrante y trabajadora se desempeña en empleos al aire libre —agricultura, construcción, servicios— que implican mayor exposición a temperaturas extremas, y muchas veces cuenta con menor acceso a coberturas médicas o a información oportuna sobre medidas de prevención, lo que profundiza las desigualdades frente a estos riesgos.

La escasez de agua, otro de los efectos anticipados por las autoridades sanitarias, no solo compromete la higiene y la hidratación de la población, sino que también puede afectar el funcionamiento normal de hospitales y centros de salud, que dependen de un suministro estable para procedimientos médicos, esterilización de equipos y atención de emergencias. Por eso, la planificación anticipada apunta a evitar que la crisis climática derive en una crisis sanitaria paralela.

Con este llamado a la preparación, el Ministerio de Salud busca que los establecimientos médicos no reaccionen únicamente cuando la emergencia ya esté en curso, sino que cuenten con protocolos, insumos y personal capacitado de antemano. La coordinación entre distintos niveles de gobierno y la priorización de los grupos más vulnerables se presentan como los pilares de una estrategia que intenta reducir el impacto humano de un fenómeno climático que, según los especialistas, podría repetirse con mayor frecuencia e intensidad en los próximos años.

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