Ceuta: autoridades reconocen que es "imposible" precisar cuántos migrantes permanecen en la ciudad tras la crisis migratoria
El delegado del Gobierno español en Ceuta admitió que no hay una cifra exacta de migrantes que aún permanecen en la ciudad autónoma, aunque confirmó que unos 4.000 han sido retornados a Marruecos desde el 10 de agosto.

El delegado del Gobierno español en Ceuta, Salvador Torres, reconoció que resulta 'imposible' determinar con exactitud cuántos migrantes permanecen actualmente en esta ciudad autónoma española del norte de África, ubicada en la frontera con Marruecos. La declaración se produce en medio de una crisis migratoria que se ha intensificado en las últimas semanas en este pequeño enclave, que junto con Melilla constituye una de las principales puertas de entrada terrestre a Europa desde el continente africano.
Según explicó Torres, desde el pasado 10 de agosto las autoridades españolas han gestionado el retorno de aproximadamente 4.000 migrantes hacia territorio marroquí. Esta cifra da cuenta de la magnitud del flujo migratorio que ha llegado a Ceuta en las últimas semanas, aunque el funcionario evitó aventurar una cifra total de quienes aún permanecen en la ciudad, dada la dificultad de realizar un recuento preciso en un contexto de movimientos constantes de personas.
La dificultad para cuantificar a los migrantes que permanecen en Ceuta responde a varios factores: muchos de ellos se encuentran en situación de calle o en espacios no oficiales, otros logran desplazarse hacia la península ibérica una vez ingresan al territorio español, y las autoridades locales enfrentan el desafío adicional de que se trata de una población en constante movimiento, lo que complica cualquier intento de censo o control exhaustivo.
Ceuta, junto con Melilla, representa uno de los puntos geográficos más sensibles de la política migratoria europea, ya que constituye la única frontera terrestre entre África y la Unión Europea. Esta particularidad convierte a ambas ciudades autónomas en destino recurrente de personas migrantes provenientes de distintos países africanos que buscan llegar a Europa, ya sea saltando las vallas fronterizas, cruzando a nado o escondidos en vehículos que atraviesan los controles.

En los últimos años, España ha enfrentado episodios recurrentes de crisis migratoria en estos territorios, con picos de llegadas masivas que en ocasiones han generado tensiones diplomáticas con Marruecos. Uno de los episodios más recordados ocurrió en mayo de 2021, cuando miles de personas cruzaron la frontera en un solo día, en lo que fue interpretado como una represalia política del reino alauita hacia España.
El fenómeno migratorio en el norte de África tiene múltiples causas estructurales: conflictos armados en distintas regiones subsaharianas, crisis económicas, persecución política y la búsqueda de mejores oportunidades laborales empujan a miles de personas cada año a intentar la travesía hacia Europa. Para muchas familias latinoamericanas y comunidades migrantes en Estados Unidos, estas dinámicas resultan familiares, ya que reflejan patrones similares de desplazamiento forzado que también se viven en la ruta hacia la frontera sur estadounidense.
Los retornos hacia Marruecos mencionados por Torres se enmarcan en los acuerdos de cooperación migratoria que mantienen España y el reino marroquí, los cuales buscan gestionar de manera conjunta los flujos de personas que intentan cruzar la frontera. Estos mecanismos de repatriación han sido criticados por organizaciones de derechos humanos, que advierten sobre la necesidad de garantizar el debido proceso y el acceso al derecho de asilo para quienes lo solicitan.
La situación en Ceuta también pone de relieve las limitaciones de los sistemas de acogida en ciudades pequeñas y densamente pobladas, donde la llegada de un número elevado de personas en un período corto de tiempo puede sobrepasar rápidamente la capacidad de los centros de recepción y los servicios sociales locales. Esto genera tensiones tanto para las autoridades como para los propios migrantes, que muchas veces quedan en situación de vulnerabilidad mientras se resuelve su situación administrativa.
Hasta el momento, las autoridades españolas no han precisado cuándo se estabilizará la situación ni si se esperan nuevas llegadas masivas en las próximas semanas. El caso de Ceuta continúa siendo observado de cerca tanto por el gobierno central español como por organismos europeos, en un contexto donde la gestión migratoria se mantiene como uno de los temas más sensibles de la agenda política en la Unión Europea.
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