Crítica interna en el chavismo: cuestionan el acuerdo petrolero de Delcy Rodríguez con Washington
Una voz que fue clave en la política petrolera durante la era de Hugo Chávez salió al cruce del pacto negociado por la vicepresidenta venezolana con Estados Unidos, al considerar que un gobierno de transición no tiene legitimidad para ceder reservas estratégicas del país.

El debate sobre el futuro del petróleo venezolano volvió a encenderse luego de que una figura que ocupó un rol determinante en la política energética durante los años de Hugo Chávez cuestionara públicamente el rumbo que está tomando la relación con Estados Unidos. Según trascendió, el señalamiento apunta directamente al acuerdo alcanzado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez con Washington, un pacto que, según el crítico, implicaría entregar una porción significativa de las reservas petroleras del país.
El argumento central de la crítica no gira únicamente en torno al contenido del acuerdo, sino sobre quién tiene la autoridad para firmarlo. El exfuncionario sostiene que un gobierno de transición —como el que, a su juicio, encabeza actualmente Rodríguez— carece de la legitimidad política necesaria para tomar decisiones de semejante magnitud, que comprometen recursos estratégicos por generaciones y que deberían ser resorte de una administración con mandato pleno y respaldo institucional claro.
Venezuela posee las reservas de petróleo más grandes del planeta, un activo que durante décadas fue motor de la economía nacional y también fuente de disputas internas y presión internacional. La posibilidad de que una parte relevante de ese recurso quede atada a un acuerdo con Washington reabre viejas tensiones dentro del propio movimiento que gobernó el país desde la llegada de Chávez al poder en 1999.
Para entender la magnitud del reclamo hay que recordar el peso simbólico y económico que tuvo la industria petrolera para el chavismo. PDVSA, la estatal petrolera, fue durante años la principal fuente de divisas del país y también un instrumento de política exterior, usado para financiar programas sociales y alianzas regionales. Cualquier cesión de control sobre ese sector toca una fibra sensible tanto para el oficialismo como para sus críticos internos.
El contexto político no es menor: Venezuela atraviesa un escenario de fuerte presión diplomática y económica por parte de Estados Unidos, que durante años mantuvo sanciones sobre el sector energético venezolano como forma de presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro. En ese marco, cualquier negociación que involucre acceso estadounidense al crudo venezolano es observada con lupa, tanto por sectores que ven una oportunidad de alivio económico como por quienes temen una pérdida de soberanía sobre el recurso.

La comunidad latina en Estados Unidos, y en particular la diáspora venezolana, sigue de cerca estos movimientos porque impactan directamente en la estabilidad política y económica de su país de origen. Un acuerdo de este tipo podría influir en el flujo migratorio, en las remesas y en las expectativas de quienes esperan un cambio de rumbo en Venezuela, además de tener implicancias en el mercado energético que llega hasta las estaciones de servicio en Estados Unidos.
El cuestionamiento sobre la legitimidad de Delcy Rodríguez para negociar en nombre del Estado venezolano se suma a un debate más amplio sobre la naturaleza del poder ejecutivo en el país tras los últimos procesos electorales, cuya validez fue objetada tanto por sectores de la oposición como por gobiernos extranjeros. La discusión sobre si el actual liderazgo tiene mandato para disponer de activos estratégicos como el petróleo forma parte de esa controversia más general.
Por el momento no se han difundido los términos exactos del acuerdo ni el volumen preciso de reservas involucradas, aunque la crítica remarca que se trataría de una porción significativa del recurso. La falta de detalles públicos alimenta la incertidumbre sobre el verdadero alcance del pacto y sobre qué garantías tendría Venezuela a cambio de ceder ese control.
El episodio ilustra también las fracturas internas que persisten dentro del espacio chavista, donde antiguas figuras con peso histórico en la gestión petrolera no siempre coinciden con las decisiones de la actual conducción política. Estas diferencias, que en otros momentos permanecían en privado, ahora encuentran eco público a través de medios internacionales como la BBC.
El desenlace de esta disputa podría marcar un precedente sobre cómo se gestionan los recursos energéticos venezolanos de cara al futuro, especialmente si se profundizan las negociaciones con Washington. Mientras tanto, el reclamo por mayor transparencia y legitimidad en las decisiones sobre el petróleo seguirá siendo un punto de tensión tanto dentro del oficialismo como en la relación bilateral con Estados Unidos.
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