El "eye black": la historia detrás de la marca negra que llevan los jugadores de fútbol americano
Esa franja oscura bajo los ojos, tan característica de los uniformes de la NFL, tiene un propósito funcional que va mucho más allá de la estética y hoy está sujeta a reglas específicas de la liga.

El eye black, esa franja de pintura oscura que los jugadores de fútbol americano se aplican debajo de los ojos, es una de las imágenes más reconocibles del deporte estadounidense. Presente tanto en la NFL como en el fútbol universitario y hasta en categorías juveniles, este elemento suele asociarse con la intimidación o el estilo personal de cada atleta, pero su origen responde a una necesidad estrictamente práctica.
La función original de esta pintura es reducir el reflejo de la luz sobre la piel del rostro, especialmente bajo el sol intenso o las potentes luces de los estadios. La piel bajo los ojos, al ser más clara y estar expuesta directamente, tiende a generar destellos que pueden afectar la visión periférica de un jugador en pleno movimiento, sobre todo cuando debe seguir la trayectoria de un balón que llega desde ángulos altos, como en las recepciones o las patadas.
Al aplicar una capa oscura en esa zona, se busca absorber la luz en lugar de reflejarla, de manera similar a lo que ocurre con el revestimiento antirreflejo de ciertos instrumentos ópticos o lentes de cámaras fotográficas. Esta lógica, tomada en parte de prácticas usadas por cazadores y pescadores para reducir el resplandor solar, fue adoptada por los equipos deportivos décadas atrás y con el tiempo se convirtió en un sello distintivo del fútbol americano.
Con el correr de los años, el uso del eye black se diversificó: dejó de ser solo una pasta o crema aplicada con los dedos y hoy también existe en forma de stickers adhesivos con diseños, números o mensajes personalizados. Esta evolución comercial abrió una puerta que la liga debió empezar a regular, ya que algunos jugadores comenzaron a utilizar la franja como espacio para expresar mensajes personales, religiosos o de otro tipo durante los partidos.

Es en ese punto donde entra la NFL como reguladora: la liga estableció normas puntuales sobre qué se puede y qué no se puede escribir o mostrar en el eye black, en línea con sus políticas generales sobre uniformes y conducta durante los juegos. Estas reglas buscan mantener un equilibrio entre la libertad de expresión de los atletas y la imagen institucional uniforme que la liga intenta proyectar en sus transmisiones, que llegan a millones de hogares cada domingo.
Para entender la magnitud de este tipo de regulaciones hay que tener en cuenta el peso cultural y económico del fútbol americano en Estados Unidos. La NFL es, por lejos, la liga deportiva más rentable del país y sus partidos dominan los rankings de audiencia televisiva año tras año, incluyendo entre el público latino en Estados Unidos, donde el interés por este deporte creció de forma sostenida en la última década gracias a jugadores hispanos que fueron ganando protagonismo en distintas posiciones.
Ese crecimiento de la audiencia latina se refleja también en la transmisión de partidos con comentarios en español y en la creciente presencia de marcas dirigidas a este público durante los eventos más importantes del calendario, como el Super Bowl. En ese contexto, detalles como el eye black, que podrían parecer menores, forman parte de una narrativa visual y simbólica que la liga cuida con atención, porque contribuye a construir la identidad estética del deporte que se exporta globalmente.
Más allá de su función práctica, el eye black también se transformó en un elemento de identidad personal para los jugadores, quienes lo aplican con distintos patrones o intensidades según su posición o preferencia estética. Algunos lo usan como parte de una rutina previa al partido, casi ritual, mientras que otros simplemente lo incorporan como parte del uniforme sin mayor ceremonia.
Lo cierto es que, aunque hoy convive con versiones más sofisticadas y decorativas, la esencia del eye black sigue siendo la misma que cuando comenzó a utilizarse: una solución sencilla y efectiva para un problema concreto de visibilidad en la cancha, que con el tiempo se convirtió en un ícono visual del deporte más popular de Estados Unidos.
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