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El misterio del "soldado Tom": la historia del prisionero soviético que una familia de Jersey ocultó de los nazis

Una investigación de la BBC reconstruyó la historia de Bokejon, apodado "Tom", un prisionero de guerra soviético que escapó de un campo de trabajo nazi y fue escondido por una familia en la isla de Jersey, pero cuyo destino final tras el conflicto permaneció desconocido por décadas.

Redacción Diario Latina · 5 de septiembre de 20263 min de lectura
El misterio del "soldado Tom": la historia del prisionero soviético que una familia de Jersey ocultó de los nazis

Durante décadas, una fotografía borrosa y un nombre incompleto fueron las únicas pistas que quedaron de un hombre conocido simplemente como "Tom", un prisionero de guerra soviético que logró escapar de un campo de trabajo forzado establecido por los nazis en la isla de Jersey, en el Canal de la Mancha, durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial.

Según pudo reconstruir la BBC Mundo, el verdadero nombre del hombre era Bokejon, aunque durante años su identidad completa resultó imposible de confirmar. Su historia sobrevivió gracias al testimonio de una familia local que decidió arriesgar su propia seguridad para protegerlo, ocultándolo de las autoridades de ocupación en un contexto donde ayudar a un fugitivo podía significar arresto o algo peor.

Jersey, junto con el resto de las Islas del Canal, fue el único territorio británico ocupado directamente por la Alemania nazi durante la guerra. Allí, miles de prisioneros —muchos de ellos soviéticos y de otras nacionalidades de Europa del Este— fueron trasladados para trabajar en la construcción de fortificaciones militares como parte del llamado Muro Atlántico, en condiciones de extrema dureza y con altísimas tasas de mortalidad.

En ese escenario de vigilancia constante y escasez de recursos, la decisión de una familia isleña de esconder a un prisionero escapado representaba un acto de resistencia silenciosa. Historias como la de Tom, aunque menos conocidas que otros episodios de la ocupación, forman parte de un capítulo doloroso y poco difundido de la historia británica durante el conflicto.

El relato indica que, tras la liberación de Jersey al finalizar la guerra, el rastro de Tom se perdió. El hombre habría regresado o sido repatriado hacia la Unión Soviética, un destino que en la práctica significó su desaparición para quienes lo habían protegido y para cualquier registro posterior accesible en Occidente.

Esa desaparición no fue casual ni excepcional: miles de excautivos soviéticos liberados por los Aliados en Europa occidental fueron devueltos a la URSS bajo acuerdos de posguerra, y muchos de ellos, lejos de ser recibidos como héroes, fueron tratados con sospecha por el régimen de Iósif Stalin, que consideraba a los prisioneros de guerra como potenciales colaboradores del enemigo. Numerosos repatriados terminaron en campos de trabajo del sistema Gulag o sufrieron marginación social durante años.

Ese patrón histórico ayuda a explicar por qué el destino final de personas como Tom resultó tan difícil de rastrear durante tanto tiempo: los archivos soviéticos de la época eran incompletos, estaban clasificados o simplemente no documentaban con claridad qué ocurría con los repatriados una vez que cruzaban la frontera.

La investigación periodística que llevó adelante la BBC buscó justamente cerrar ese vacío, cruzando testimonios familiares conservados en Jersey con archivos históricos para intentar reconstruir qué fue de Bokejon después de la guerra. El trabajo se enmarca en un interés más amplio por recuperar historias humanas poco conocidas de la ocupación alemana en territorio británico, antes de que desaparezcan junto con los últimos testigos directos.

Este tipo de reconstrucciones históricas no solo aportan justicia y memoria a familias que durante generaciones conservaron relatos incompletos, sino que también permiten dimensionar el alcance real de la ocupación nazi en suelo británico, un episodio que suele quedar eclipsado por otros frentes más estudiados de la Segunda Guerra Mundial.

La historia de Tom, además, se suma a un conjunto creciente de investigaciones que utilizan archivos digitalizados y colaboración internacional para identificar a víctimas y sobrevivientes cuyos nombres quedaron reducidos a apodos o menciones incompletas en documentos de la época, devolviéndoles así una identidad concreta más de ochenta años después de los hechos.

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