¿Están conectados los terremotos que sacudieron a Venezuela, Colombia y Perú?
Una seguidilla de sismos en distintos países sudamericanos generó dudas entre los lectores sobre si estos eventos están relacionados entre sí. Expertos consultados explican qué dice la ciencia al respecto.

En las últimas semanas, varios países de América del Sur registraron movimientos telúricos que llamaron la atención tanto de la población como de la comunidad científica. Venezuela, Colombia y Perú fueron escenario de sismos que, por su cercanía temporal, despertaron una pregunta recurrente entre los lectores: ¿existe alguna relación entre estos fenómenos que ocurrieron casi en simultáneo en distintos puntos del continente?
La inquietud llegó de forma masiva a la redacción de BBC Mundo, que decidió consultar a especialistas en sismología para intentar despejar las dudas. La consulta partió de una observación lógica: si varios terremotos se producen en un lapso corto de tiempo y en una misma región geográfica amplia, resulta natural preguntarse si uno pudo haber influido en la aparición de los otros.
Según explicaron los expertos consultados por el medio británico, la respuesta no es sencilla ni categórica, ya que depende de las características específicas de cada sismo: su magnitud, la distancia entre los epicentros, la profundidad a la que se originaron y el tipo de falla geológica involucrada en cada caso. Estos factores son determinantes para establecer si puede hablarse de una conexión real o de una simple coincidencia temporal.
Para comprender el fenómeno es necesario recordar que gran parte de Sudamérica se ubica sobre el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa franja que rodea el océano Pacífico y concentra la mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. Países como Perú, Colombia, Ecuador y Chile se encuentran directamente sobre esta zona de alto riesgo, producto del choque constante entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana.
Venezuela, en cambio, presenta una situación geológica distinta, ya que su actividad sísmica está más vinculada a la interacción entre la placa Caribe y la placa Sudamericana, particularmente a través del sistema de fallas de Boconó, que atraviesa buena parte del territorio venezolano. Esto implica que, aunque comparta continente con Perú y Colombia, los mecanismos que generan los terremotos en cada región pueden ser completamente independientes entre sí.

Este tipo de episodios sísmicos no son un hecho aislado en la historia reciente de la región. América Latina ha sido escenario de algunos de los terremotos más devastadores registrados en el mundo, como los ocurridos en Chile, México, Ecuador y Haití, que dejaron miles de víctimas y evidenciaron las carencias en materia de infraestructura y sistemas de alerta temprana en varios países de la región.
Para las comunidades latinas, tanto en sus países de origen como en Estados Unidos, este tipo de noticias suele generar preocupación inmediata, especialmente entre quienes tienen familiares viviendo en las zonas afectadas. La rapidez con la que circula la información —y en muchas ocasiones la desinformación— a través de redes sociales contribuye a que se generen teorías sobre supuestas conexiones entre sismos distantes que, científicamente, no siempre tienen sustento.
Los especialistas suelen insistir en que, si bien es cierto que un terremoto de gran magnitud puede alterar transitoriamente el estrés en fallas cercanas —lo que en sismología se conoce como disparo sísmico o triggering—, este efecto tiende a ser limitado en distancia y no explica por sí solo la ocurrencia de sismos en países separados por miles de kilómetros, como es el caso de Venezuela respecto de Perú.
Además del factor científico, este tipo de eventos vuelve a poner sobre la mesa la importancia de contar con sistemas de monitoreo sísmico robustos y actualizados en toda la región. Muchos países latinoamericanos han invertido en los últimos años en redes de sensores y protocolos de alerta temprana, aunque persisten brechas significativas entre las naciones con mayor y menor capacidad económica para sostener este tipo de infraestructura.
En definitiva, aunque la coincidencia temporal de sismos en distintos países sudamericanos pueda parecer sospechosa a simple vista, los expertos coinciden en que cada evento debe analizarse de manera independiente, considerando las particularidades geológicas de cada zona. La ciencia sismológica actual permite establecer con mayor precisión cuándo dos eventos están genuinamente relacionados y cuándo se trata simplemente de la actividad normal de una región geológicamente activa como lo es gran parte de América Latina.
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