Murió Gloria Steinem, la periodista que desafió al mundo con su infiltración en el Playboy Club
La activista y escritora, considerada una de las voces más influyentes del feminismo estadounidense del siglo XX, falleció a los 92 años dejando un legado marcado por décadas de lucha por los derechos de las mujeres.

Gloria Steinem, una de las figuras más reconocidas del movimiento feminista en Estados Unidos, murió a los 92 años, según confirmaron medios internacionales. Su muerte marca el cierre de una vida dedicada casi por completo a la defensa de los derechos de las mujeres, tanto desde el periodismo como desde el activismo político.
Steinem se convirtió en un ícono cultural en 1963, cuando decidió trabajar de manera encubierta como conejita en un club de Playboy en Nueva York. El objetivo de aquella experiencia fue exponer, desde adentro, las condiciones laborales precarias y las humillaciones que enfrentaban las empleadas del lugar. El resultado fue un artículo periodístico que causó un fuerte impacto en la opinión pública y que la catapultó como una voz incómoda para el establishment de la época.
Aquel trabajo, publicado bajo el título "A Bunny's Tale", no solo denunció el maltrato hacia las trabajadoras, sino que también sirvió como un temprano ejemplo de periodismo de infiltración con fines de denuncia social. La investigación reveló bajos salarios, jornadas extenuantes y un ambiente de control excesivo sobre la apariencia y el comportamiento de las mujeres contratadas, cuestiones que en ese momento recibían poca atención mediática.
Con el correr de los años, Gloria Steinem amplió su rol como referente del feminismo. Fue cofundadora de la revista Ms., una de las primeras publicaciones dirigidas explícitamente a discutir temas de género, derechos reproductivos y equidad laboral desde una perspectiva feminista. La revista se transformó en una plataforma clave para difundir ideas que hasta entonces circulaban de manera marginal en los medios tradicionales.
Su influencia trascendió el periodismo: Steinem participó activamente en campañas por el derecho al aborto, la igualdad salarial y la representación política de las mujeres en Estados Unidos. Se convirtió en una oradora habitual en marchas y conferencias, y su figura fue asociada durante décadas con la llamada segunda ola del feminismo estadounidense, que se desarrolló principalmente entre los años sesenta y ochenta.

Para comprender la magnitud de su legado, es importante recordar el contexto en el que surgió su activismo. En aquellos años, las mujeres estadounidenses enfrentaban restricciones legales y sociales significativas: dificultades para acceder a créditos bancarios sin la firma de un hombre, brechas salariales pronunciadas y una representación mínima en cargos de poder político y empresarial. El movimiento liderado por figuras como Steinem impulsó cambios legislativos que sentaron las bases de muchos derechos que hoy se consideran básicos.
El legado de Steinem también resulta significativo para la comunidad latina en Estados Unidos, donde las luchas por la igualdad de género se entrelazan con desafíos adicionales vinculados a la migración, el idioma y el acceso a oportunidades laborales. Organizaciones feministas latinas han citado históricamente su trabajo como una referencia ineludible a la hora de articular demandas propias dentro de un movimiento más amplio.
A lo largo de su vida, Steinem recibió múltiples reconocimientos por su trayectoria, entre ellos la Medalla Presidencial de la Libertad, otorgada en 2013, uno de los máximos honores civiles en Estados Unidos. Ese galardón reflejó el reconocimiento oficial a una carrera que combinó periodismo de investigación, activismo social y liderazgo político durante más de medio siglo.
Su muerte generó reacciones de organizaciones de derechos de la mujer, medios de comunicación y figuras públicas que destacaron su rol pionero en visibilizar problemáticas que antes permanecían silenciadas. Steinem no solo fue testigo de las transformaciones sociales de las últimas décadas, sino una de sus principales impulsoras.
El nombre de Gloria Steinem quedará asociado de manera permanente a la lucha por la igualdad de género en Estados Unidos y a un estilo de periodismo comprometido que utilizó la propia experiencia personal como herramienta de denuncia. Su historia continuará siendo citada como referencia en cursos de comunicación, estudios de género y movimientos sociales alrededor del mundo.
Te puede interesar

Penélope Cruz apunta contra la inteligencia artificial y el poder de las élites en Venecia

El secreto de longevidad de Gloria Gaynor a los 83 años: caminar todos los días
