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Una escuela en Nepal se convierte en refugio de cientos de damnificados por las inundaciones

Cerca de 400 personas que perdieron sus hogares en Devighat sobreviven gracias a la ayuda humanitaria dentro de un colegio secundario, tras las riadas que golpearon Nepal y el Tíbet.

Redacción Diario Latina · 2 de septiembre de 20263 min de lectura
Una escuela en Nepal se convierte en refugio de cientos de damnificados por las inundaciones

El pueblo de Devighat, en Nepal, se transformó en los últimos días en escenario de una crisis humanitaria luego de que las riadas provocadas por fuertes lluvias arrasaran viviendas enteras en la región. Una escuela secundaria local, que en circunstancias normales alberga a estudiantes, pasó a funcionar como el mayor centro de acogida para las familias que quedaron sin techo.

Según pudo constatar el enviado especial de la agencia France 24, Adrián Foncillas, que visitó las instalaciones, unas 400 personas se encuentran actualmente instaladas en las aulas y patios del establecimiento educativo. Muchas de ellas llegaron con lo poco que pudieron rescatar antes de que el agua se llevara sus casas, sus animales y sus pertenencias.

Los desplazados dependen casi por completo de la ayuda humanitaria que llega desde organizaciones locales e internacionales, así como de la asistencia del gobierno nepalí. Alimentos, agua potable, mantas y artículos de higiene básica son distribuidos entre las familias que, de un día para otro, perdieron su sustento y su lugar de residencia.

La catástrofe no se limitó al territorio nepalí: las mismas lluvias intensas provocaron riadas e inundaciones también en zonas del Tíbet, del lado chino de la frontera, lo que evidencia la magnitud regional del fenómeno climático que afectó a comunidades a ambos lados del Himalaya.

Este tipo de episodios no son excepcionales en la región. Nepal y las zonas montañosas del Himalaya son particularmente vulnerables a las inundaciones repentinas y a los deslizamientos de tierra durante la temporada de monzones, que suele extenderse entre junio y septiembre. El derretimiento acelerado de glaciares, sumado a lluvias cada vez más intensas asociadas al cambio climático, ha incrementado en los últimos años la frecuencia y la violencia de estos desastres naturales.

Los expertos en gestión de riesgos vienen advirtiendo desde hace tiempo que la combinación de deforestación, urbanización desordenada en zonas de riesgo y fenómenos climáticos extremos multiplica el impacto de las crecidas de ríos en países como Nepal, donde la infraestructura de contención suele ser insuficiente frente a episodios de esta magnitud.

Aunque la noticia ocurre a miles de kilómetros de América Latina y de las comunidades hispanas en Estados Unidos, este tipo de desastres suele repercutir en la diáspora nepalí y sudasiática que reside en territorio estadounidense, muchos de cuyos integrantes mantienen lazos familiares y económicos con sus regiones de origen y suelen movilizarse para enviar ayuda o remesas de emergencia en momentos como este.

Por el momento, no se han precisado cifras oficiales sobre víctimas fatales ni sobre el número total de viviendas destruidas en la zona de Devighat y alrededores, aunque la situación de las 400 personas refugiadas en la escuela ilustra la escala del desplazamiento forzado que dejó la crecida de los ríos.

Las autoridades locales y los equipos de asistencia continúan evaluando los daños mientras intentan garantizar condiciones mínimas de habitabilidad para quienes permanecen en el centro educativo, en un contexto donde la prioridad inmediata es sostener la entrega de alimentos, agua y refugio ante la incertidumbre sobre cuánto tiempo más deberán permanecer allí las familias afectadas.

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