Venecia 2025: el cine que busca sanar heridas no logra convencer a la crítica
En la sección oficial de La Mostra, un nuevo filme de Paul Schrader sobre la culpa masculina convive con dos producciones sobre Vietnam y salud mental adolescente que la crítica considera flojas.

La 82ª edición del Festival de Venecia volvió a poner sobre la mesa un fenómeno que se repite edición tras edición: el cine que se propone funcionar como terapia, explorando el trauma, la culpa y la eventual redención de sus personajes. Sin embargo, según la cobertura crítica de la sección oficial, esta camada de películas no logró convencer del todo, dejando la sensación de un recurso narrativo que empieza a agotarse por repetición.
Uno de los nombres que atrajo mayor atención fue el del director estadounidense Paul Schrader, quien a sus más de ochenta años presentó una nueva película centrada, una vez más, en un protagonista masculino atormentado. Schrader, guionista de clásicos como 'Taxi Driver' y director de títulos como 'First Reformed', ha construido buena parte de su carrera explorando personajes solitarios que cargan con culpas profundas, y su nuevo trabajo en Venecia confirma que sigue fiel a esa obsesión temática, sin buscar renovar demasiado su fórmula.
Junto a la propuesta de Schrader, la sección oficial del festival incluyó otras dos películas que abordan temas sensibles: una centrada en la guerra de Vietnam y otra que aborda la salud mental en la adolescencia. Ambas producciones fueron señaladas por la crítica especializada como mediocres, lo que generó cierta decepción dentro de una selección oficial que suele concentrar las apuestas más fuertes del certamen en materia de prestigio y calidad artística.
La coincidencia de estas tres películas con temáticas tan similares —el trauma bélico, el sufrimiento psicológico juvenil y la culpa masculina adulta— llevó a que la cobertura periodística del festival hablara de una suerte de 'cine-terapia' que este año no terminó de encontrar el tono ni la profundidad necesarios para destacarse entre lo mejor de la programación.

El Festival de Venecia, conocido oficialmente como La Mostra, es uno de los tres grandes certámenes de cine del mundo junto a Cannes y Berlín, y suele funcionar como termómetro de las tendencias narrativas que luego se replican en la temporada de premios, incluidos los Oscar. Que varias películas coincidan en explorar el trauma como eje central no es casual: refleja una corriente más amplia del cine contemporáneo, que en la última década ha profundizado en temas de salud mental, memoria histórica y sanación emocional como respuesta a un público cada vez más atento a estas problemáticas.
Este tipo de narrativas también resuena de manera particular en la comunidad latina, tanto en Estados Unidos como en América Latina, donde el cine que aborda la salud mental y el trauma intergeneracional ha ganado terreno en los últimos años. Producciones latinoamericanas y de directores latinos en Hollywood han comenzado a explorar temáticas similares, buscando visibilizar problemáticas que históricamente estuvieron rodeadas de estigma dentro de las familias hispanas, como la depresión, la ansiedad y las secuelas de la violencia o la migración forzada.
La figura de Paul Schrader resulta especialmente relevante en este contexto porque su cine ha influido durante décadas en la manera en que Hollywood retrata la masculinidad en crisis. Sus personajes —taxistas, curas, jugadores de póker— suelen estar marcados por una introspección oscura que, para muchos críticos, funcionó como una suerte de espejo cultural en distintos momentos históricos de Estados Unidos. Que continúe explorando esa misma veta a una edad avanzada habla tanto de su coherencia autoral como del riesgo de repetirse.
Más allá de las respuestas dispares de la crítica, la sola presencia de estas tres películas en la sección oficial confirma que el trauma sigue siendo uno de los motores narrativos más utilizados por el cine de autor contemporáneo. La pregunta que queda flotando tras esta edición del festival es si el género del 'cine-terapia' necesita renovar sus estrategias narrativas para seguir generando impacto real en el público y en la crítica, o si simplemente esta selección particular no estuvo a la altura de propuestas anteriores dentro del mismo registro.
Con la Mostra todavía en desarrollo, resta ver cómo el jurado y la crítica internacional terminan de posicionar a estas producciones de cara a la entrega de los premios y a su eventual recorrido posterior en la temporada de festivales y en la carrera hacia los Oscar, un circuito donde el cine sobre trauma y sanación suele tener, históricamente, buena recepción entre los votantes de la Academia.
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