A un mes del sismo en Colombia, un periodista narra cómo sobrevivió atrapado bajo su propia casa
Mateo Yepes Serna, periodista oriundo de Manizales, quedó sepultado junto a su madre entre los escombros de su vivienda en Pereira tras el terremoto que sacudió el eje cafetero colombiano. Un mes después, reconstruye el momento del derrumbe y el proceso de recuperación física y emocional.

A un mes de que la tierra temblara en el eje cafetero de Colombia, las voces de quienes vivieron el terremoto en carne propia empiezan a reconstruir, con más calma pero no menos dolor, los minutos que marcaron un antes y un después en sus vidas. Una de esas voces es la de Mateo Yepes Serna, periodista manizaleño que se encontraba en su casa de Pereira cuando el movimiento telúrico hizo colapsar parte de la estructura sobre él y su madre.
En diálogo con France 24, Yepes Serna relató que uno de los recuerdos más vívidos de aquel momento no fue el estruendo ni el pánico inicial, sino algo mucho más físico y concreto: el polvo y el barro que cubrían su cuerpo cuando finalmente pudo percibir lo que había ocurrido a su alrededor. Esa imagen, según describió, se convirtió en una suerte de símbolo personal de la magnitud de lo vivido, una sensación sensorial que se le quedó grabada incluso por encima del miedo.
El periodista permaneció atrapado bajo los escombros de su vivienda junto a su madre, en una situación que se prolongó hasta que lograron ser rescatados. Ese lapso de incertidumbre, señaló, fue uno de los tramos más difíciles de asimilar, no solo por el riesgo físico inmediato sino por la incertidumbre de no saber cuánto tiempo pasaría hasta que alguien pudiera llegar hasta ellos.
Las consecuencias del derrumbe no fueron solo materiales. Yepes Serna sufrió lesiones físicas producto del peso de la estructura y los escombros, pero también quedó con secuelas emocionales que describió como un trauma profundo, del tipo que no desaparece con el paso de las semanas sino que exige un proceso de acompañamiento y elaboración progresiva.
Sin embargo, en medio del relato sobre el dolor y el shock, el periodista también rescató un aspecto que calificó como determinante para su recuperación: la red de apoyo que se activó a su alrededor apenas ocurrió la tragedia. Familiares, vecinos, colegas y equipos de emergencia conformaron un entramado de solidaridad que, según explicó, le permitió sostenerse en los momentos más críticos posteriores al sismo.

El terremoto que afectó a la región cafetera colombiana —una de las zonas de mayor actividad sísmica del país debido a su ubicación sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico— volvió a poner en primer plano la vulnerabilidad estructural de buena parte de las viviendas en ciudades intermedias como Pereira y Manizales, muchas de ellas construidas antes de que se endurecieran las normativas de sismorresistencia vigentes en el país.
Colombia cuenta desde hace más de dos décadas con una normativa de construcción sismorresistente considerada una de las más exigentes de la región, actualizada tras el devastador terremoto de Armenia en 1999, que dejó miles de muertos y transformó por completo la política de gestión de riesgo del país. Aun así, el parque habitacional antiguo sigue representando un desafío pendiente para las autoridades locales.
Para la comunidad latina en el exterior, especialmente para quienes tienen familiares o raíces en el eje cafetero, este tipo de testimonios adquiere una dimensión particular: la distancia física no reduce la angustia de esperar noticias sobre seres queridos en zonas de riesgo sísmico, y episodios como este reavivan el interés por los sistemas de alerta temprana y los protocolos de emergencia que existen —o que faltan— en distintos países de la región.
El caso de Yepes Serna, difundido a través de un medio de alcance internacional como France 24, también pone de relieve el rol del periodismo en primera persona a la hora de narrar catástrofes naturales: quienes cubren este tipo de eventos profesionalmente no siempre están exentos de convertirse ellos mismos en protagonistas de la noticia, lo que añade una capa de complejidad emocional a su labor informativa.
A un mes de lo ocurrido, el relato de Yepes Serna funciona como testimonio de una experiencia límite, pero también como una ventana hacia los procesos de resiliencia comunitaria que suelen activarse tras desastres naturales de gran escala, procesos que en Colombia han sido puestos a prueba en reiteradas ocasiones a lo largo de las últimas décadas.
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