Alerta en El Chaltén: científicos temen un alud glaciar como el de Nepal y exigen un plan de evacuación
Investigadores del Conicet advierten que los lagos de origen glaciar cercanos a la localidad santacruceña podrían generar una inundación repentina, mientras el Concejo Deliberante reclama un protocolo capaz de activarse en apenas 45 minutos.

Un grupo de científicos del Conicet encendió las alarmas sobre un riesgo hasta ahora poco discutido en la Patagonia argentina: la posibilidad de que El Chaltén sufra un aluvión glaciar de características similares al que devastó zonas de Nepal en los últimos años. Según los especialistas, la localidad santacruceña, ubicada al pie de los hielos continentales y rodeada de glaciares y lagos de origen glaciario, reúne condiciones geográficas que no pueden seguir siendo ignoradas.
El fenómeno que preocupa a los investigadores se conoce técnicamente como GLOF (por sus siglas en inglés, Glacial Lake Outburst Flood), es decir, una inundación repentina provocada por la ruptura abrupta de la barrera natural que contiene un lago formado por el derretimiento glaciar. Cuando esa contención cede, ya sea por presión del agua, desprendimiento de hielo o movimientos sísmicos, se libera un volumen enorme de agua, sedimentos y rocas que desciende con extrema velocidad por los valles, sin dar demasiado margen de reacción a las poblaciones que se encuentran río abajo.
Los expertos del organismo científico argentino remarcaron la necesidad urgente de investigar y monitorear los lagos glaciares que rodean a El Chaltén, muchos de los cuales aún no cuentan con estudios de estabilidad ni con sistemas de alerta temprana. La falta de datos actualizados sobre el volumen de agua que contienen estas cuencas y sobre el estado de sus paredes naturales de contención es, según remarcaron, uno de los principales obstáculos para anticipar un eventual desastre.
En paralelo al reclamo científico, el Concejo Deliberante de la localidad santacruceña elevó su propio pedido: la elaboración urgente de un protocolo de contingencia que permita a las autoridades y a la comunidad reaccionar en un plazo máximo de 45 minutos ante una emergencia de este tipo. Ese margen de tiempo, extremadamente acotado, refleja la velocidad con la que este tipo de inundaciones puede alcanzar zonas pobladas una vez que se produce la ruptura del lago.

El Chaltén es un destino turístico de alto tránsito, con miles de visitantes que llegan cada temporada atraídos por el trekking y las postales del Fitz Roy. Esa afluencia constante de personas que desconocen el terreno y las rutas de evacuación se suma como un factor de vulnerabilidad adicional a la hora de diseñar cualquier plan de contingencia, ya que no solo hay que proteger a los residentes permanentes sino también a una población flotante que cambia todo el tiempo.
El antecedente que motiva la comparación con Nepal no es menor: en la cordillera del Himalaya, varios pueblos han sufrido en la última década inundaciones súbitas originadas en lagos glaciares que colapsaron sin previo aviso, arrasando viviendas, puentes y caminos, y dejando decenas de víctimas fatales. Ese país se convirtió en una referencia obligada para los glaciólogos de todo el mundo, precisamente porque combina un retroceso acelerado de sus glaciares con comunidades asentadas en valles estrechos, un escenario que guarda similitudes con el entorno de El Chaltén.
El calentamiento global es, en definitiva, el telón de fondo de esta problemática. El derretimiento acelerado de los glaciares patagónicos, documentado desde hace años por distintos organismos de investigación, no solo repercute en la disponibilidad de agua dulce y en el paisaje de la región, sino que también multiplica la formación de nuevos lagos proglaciares o el crecimiento de los ya existentes, aumentando el volumen de agua potencialmente liberable en un evento de este tipo.
Para la comunidad latina y para quienes siguen de cerca la agenda ambiental en América Latina, el caso de El Chaltén funciona como un espejo de una tendencia regional más amplia: distintos países de la cordillera andina, desde Perú hasta Chile y Argentina, enfrentan desafíos similares vinculados al retroceso glaciar y a la seguridad de poblaciones ubicadas cerca de cuerpos de agua de montaña. La discusión sobre protocolos de evacuación y sistemas de alerta temprana no es exclusiva de la Patagonia, sino parte de una conversación más amplia sobre adaptación climática en zonas de montaña.
Mientras tanto, en El Chaltén el reclamo combinado de la comunidad científica y de las autoridades locales apunta a acelerar decisiones que hasta ahora avanzaron con lentitud. La exigencia de un plan de evacuación capaz de activarse en menos de una hora pone de manifiesto la urgencia percibida por quienes conocen de cerca el terreno, y abre un debate necesario sobre las inversiones en monitoreo y prevención que la región patagónica todavía tiene pendientes.
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