Bill McKibben: “El sol no depende de rutas geopolíticas ni de conflictos por petróleo”
El ambientalista estadounidense presentó en España su nuevo libro, donde sostiene que la energía solar y las baterías no solo son claves para frenar el cambio climático, sino que también mejoran la salud pública y pueden convertirse en una herramienta para reducir tensiones globales.

El activista y escritor Bill McKibben, una de las voces más influyentes del movimiento ambientalista internacional, llegó a España para presentar su nuevo libro, en el que plantea una idea central: la energía solar no está atada a las disputas geopolíticas que históricamente han definido el control de los combustibles fósiles. Según explicó, mientras el petróleo depende de rutas de transporte estratégicas y vulnerables, como el estrecho de Ormuz, la luz del sol llega a cualquier punto del planeta sin necesidad de intermediarios ni conflictos armados.
En su obra, McKibben argumenta que la transición hacia paneles solares y sistemas de baterías no es únicamente una respuesta a la crisis climática, sino también una oportunidad para transformar las relaciones internacionales. Al no requerir el control de yacimientos ni de corredores marítimos específicos, sostiene que la energía renovable podría reducir uno de los motivos históricos de tensión entre países productores y consumidores de energía.
El escritor, cofundador de la organización ambiental 350.org, también pone el foco en los beneficios sanitarios de abandonar los combustibles fósiles. Según su planteo, la disminución de la quema de carbón, petróleo y gas no solo bajaría las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también reduciría la contaminación del aire que hoy afecta directamente a la salud respiratoria y cardiovascular de millones de personas en zonas urbanas e industriales.
Para contextualizar el peso de estas ideas, vale recordar que el sector energético es responsable de una porción mayoritaria de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Además, la dependencia de combustibles fósiles ha sido, a lo largo de las últimas décadas, un factor determinante en conflictos bélicos, embargos comerciales y alianzas políticas, especialmente en regiones como Medio Oriente, donde el control de rutas de transporte petrolero ha definido buena parte de la política exterior de las grandes potencias.

En ese sentido, la propuesta de McKibben conecta con un debate que crece en distintos países: la posibilidad de que la energía solar, al ser generada de forma distribuida y sin depender de un recurso finito concentrado en pocas naciones, ofrezca mayor autonomía energética. Esto resulta especialmente relevante para economías emergentes y para comunidades que hoy dependen de importaciones costosas de combustibles.
La comunidad latina en Estados Unidos también forma parte de esta discusión, ya que numerosos estados con alta población hispana, como California, Texas y Florida, han impulsado en los últimos años programas de incentivos para la instalación de paneles solares residenciales. Estas iniciativas buscan tanto reducir facturas de electricidad como disminuir la exposición a la contaminación atmosférica en barrios donde suelen ubicarse plantas de energía a base de combustibles fósiles.
McKibben es reconocido por su trabajo de décadas advirtiendo sobre el calentamiento global, y ha sido una figura clave en campañas para frenar la construcción de oleoductos y promover la desinversión en combustibles fósiles por parte de universidades, fondos de pensiones y gobiernos locales. Su nuevo libro se inscribe en esa trayectoria, pero con un enfoque que amplía el argumento climático hacia cuestiones de salud pública y estabilidad geopolítica.
El autor remarca que las baterías, al permitir almacenar la energía generada durante el día para su uso nocturno, resuelven uno de los principales obstáculos técnicos que durante años se le atribuyeron a la energía solar. Este avance tecnológico, según su planteo, refuerza la viabilidad de un sistema energético menos dependiente de combustibles importados y más resiliente ante crisis internacionales.
La presentación del libro en España se da en un contexto en el que Europa continúa buscando reducir su dependencia energética de terceros países, un objetivo que se intensificó tras la crisis del gas derivada del conflicto en Ucrania. En ese marco, las ideas de McKibben sobre la energía solar como herramienta de paz y estabilidad ganan terreno en el debate público sobre el futuro del sistema energético global.
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