Colombia habilita esquema de "obras por impuestos" para reconstruir zonas golpeadas por el terremoto
El presidente Abelardo de la Espriella impulsó el Decreto Legislativo 1389, que permite a empresas y contribuyentes destinar parte de sus obligaciones tributarias a financiar proyectos públicos en los municipios afectados por el sismo del 10 de agosto.

El gobierno de Abelardo de la Espriella puso en marcha una estrategia poco convencional para acelerar la recuperación de las zonas golpeadas por el terremoto del pasado 10 de agosto: permitir que los contribuyentes paguen parte de sus impuestos en forma de obra pública directa, en lugar de dinero que ingresa a las arcas fiscales generales.
La herramienta central de esta política es el Decreto Legislativo 1389, una norma de carácter temporal que habilita el mecanismo conocido como 'obras por impuestos' específicamente para los municipios y distritos declarados en emergencia tras el sismo. La medida busca canalizar recursos privados hacia la reconstrucción de infraestructura esencial en las comunidades más golpeadas.
Bajo este esquema, empresas y contribuyentes con obligaciones tributarias pendientes pueden optar por financiar y ejecutar directamente proyectos de infraestructura pública —como escuelas, vías, hospitales o redes de servicios básicos— en lugar de transferir ese dinero al fisco de manera convencional. El valor de la obra ejecutada se descuenta luego de la deuda tributaria correspondiente.
El decreto delimita su aplicación a los municipios y distritos que sufrieron daños comprobados por el terremoto, lo que en la práctica concentra los beneficios fiscales en las regiones con mayor necesidad de reconstrucción. Esto responde a una lógica de focalización territorial que busca evitar que los incentivos se dispersen hacia zonas no afectadas.
El mecanismo de obras por impuestos no es una invención completamente nueva en la región: distintos países latinoamericanos, entre ellos Perú y Colombia en años previos, ya habían experimentado con variantes similares como forma de agilizar la ejecución de obra pública sin pasar por los tiempos habituales de la contratación estatal tradicional. La ventaja que suele destacarse es la reducción de la burocracia y el aprovechamiento de la capacidad de gestión del sector privado.

Este tipo de instrumentos cobra especial relevancia en contextos de emergencia, cuando la reconstrucción exige rapidez y los canales presupuestarios ordinarios pueden resultar insuficientes o demasiado lentos frente a la urgencia de restablecer servicios básicos para las comunidades afectadas. La posibilidad de que empresas privadas asuman directamente la ejecución de obras reduce, en teoría, los cuellos de botella asociados a los procesos de licitación pública.
Para la comunidad empresarial, el atractivo del esquema radica en la posibilidad de asociar su marca a proyectos de impacto social visible, al tiempo que cumple con obligaciones fiscales de manera más eficiente en términos de gestión. Sin embargo, este tipo de mecanismos también suele requerir sistemas de supervisión robustos para garantizar que la calidad y los costos de las obras se ajusten a los estándares esperados.
Para la diáspora latina y los inversionistas con intereses en Colombia, medidas como esta suelen observarse con atención, ya que reflejan el nivel de flexibilidad institucional de un gobierno frente a situaciones de crisis, un factor que influye en las decisiones de inversión y en la percepción de estabilidad regulatoria del país.
La reconstrucción tras un evento sísmico de esta magnitud suele extenderse por varios años, e involucra no solo la reparación de infraestructura física, sino también la recuperación económica de las comunidades afectadas, cuyas actividades productivas —comercio, turismo, agricultura— suelen verse interrumpidas de forma prolongada.
El decreto se enmarca dentro de un paquete más amplio de medidas de emergencia que el gobierno de De la Espriella ha venido articulando desde la ocurrencia del sismo, en un esfuerzo por combinar recursos públicos y privados para acelerar los tiempos de recuperación en las zonas declaradas en desastre.
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