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Detonaciones del Ejército israelí en el sur del Líbano generan un sismo de 4,1 grados

Una serie de explosiones controladas contra presuntas instalaciones subterráneas de Hezbolá provocó un movimiento telúrico registrado por la Agencia Sismológica de Estados Unidos, que sembró alarma entre los residentes de la zona.

Redacción Diario Latina · 11 de septiembre de 20263 min de lectura
Detonaciones del Ejército israelí en el sur del Líbano generan un sismo de 4,1 grados

El Ejército israelí confirmó la detonación de una serie de explosivos colocados en infraestructuras subterráneas atribuidas a Hezbolá, en el sur del Líbano, en una operación que generó una onda expansiva de magnitud considerable y que fue percibida por comunidades enteras en la región fronteriza.

Según datos recogidos por la Agencia Sismológica de Estados Unidos (USGS), el impacto de las detonaciones fue equiparable a un sismo de magnitud 4,1, lo suficientemente intenso como para activar los sistemas de monitoreo geológico internacional y generar temblores perceptibles en localidades cercanas al epicentro de la operación.

El hecho provocó momentos de temor entre los habitantes de las zonas aledañas, muchos de los cuales, según trascendió, confundieron inicialmente el estruendo y la vibración con un terremoto natural antes de que se conociera el origen militar del episodio.

Las fuerzas israelíes sostuvieron que el objetivo de la operación era neutralizar túneles y depósitos subterráneos utilizados por la organización chiita libanesa, en el marco de una estrategia más amplia orientada a desmantelar la infraestructura militar que, según Israel, Hezbolá mantiene activa pese a los acuerdos de cese al fuego vigentes desde finales de 2024.

Este episodio se enmarca en una escalada de tensiones que se extiende desde hace más de un año en la frontera entre Israel y Líbano, un conflicto que ha tenido momentos de alta intensidad, incluyendo bombardeos aéreos, incursiones terrestres limitadas y ataques selectivos contra comandantes de Hezbolá.

Para comprender la magnitud del conflicto, vale recordar que Hezbolá, respaldado por Irán, ha construido durante décadas una extensa red de túneles y depósitos de armamento en el sur libanés, una infraestructura que Israel considera una amenaza existencial directa a su seguridad y que ha sido blanco recurrente de sus operaciones militares.

El uso de explosiones subterráneas de esta escala no es un recurso inédito: fuerzas armadas de distintos países han recurrido históricamente a este tipo de acciones para colapsar túneles sin necesidad de desplegar tropas en el terreno, aunque el efecto sísmico que produjo este episodio en particular llamó la atención por su magnitud, comparable a la de un sismo moderado con capacidad de generar daños estructurales leves.

La región de Medio Oriente atraviesa un momento de particular sensibilidad geopolítica, con Washington observando de cerca cualquier señal de reactivación del conflicto entre Israel y Hezbolá, dado que Estados Unidos ha jugado un rol clave como mediador en los intentos de estabilización de la frontera libanesa-israelí durante los últimos meses.

Para la comunidad internacional y en particular para observadores latinoamericanos con intereses en la estabilidad energética y comercial de Medio Oriente, este tipo de incidentes reaviva la preocupación sobre un eventual recrudecimiento del conflicto, que podría tener repercusiones en los mercados de energía y en las dinámicas diplomáticas de la región.

Hasta el momento no se reportaron víctimas ni daños significativos a raíz de las detonaciones, aunque el episodio volvió a poner en evidencia la fragilidad del equilibrio actual entre Israel y Hezbolá, en un contexto donde cualquier acción militar, por puntual que sea, tiene el potencial de reactivar una escalada de mayor alcance.

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