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Economía

Empresarios panameños piden pasar de la alerta a la acción frente a El Niño

La Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa advirtió que la declaratoria de emergencia del Gobierno por el fenómeno de El Niño no puede quedarse en un anuncio y exigió medidas concretas e inmediatas.

Redacción Diario Latina · 7 de septiembre de 20264 min de lectura
Empresarios panameños piden pasar de la alerta a la acción frente a El Niño

La Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) salió al paso de la reciente declaratoria de estado de emergencia realizada por el Gobierno panameño a raíz del fenómeno climático de El Niño, y advirtió que ese anuncio debe traducirse rápidamente en acciones concretas. Según el gremio empresarial, el país no puede darse el lujo de esperar mientras los efectos del fenómeno ya se hacen sentir en distintos sectores productivos.

El mensaje central de la organización es contundente: 'El Niño no espera'. Con esa frase, APEDE busca instalar la idea de que la prevención discursiva debe dar paso a la implementación efectiva de planes de contingencia, sobre todo en áreas sensibles como el agro, el suministro de agua y la generación de energía, históricamente golpeadas por las variaciones climáticas asociadas a este fenómeno.

El gremio remarcó que una declaratoria de emergencia, si no viene acompañada de protocolos claros, cronogramas y recursos asignados, corre el riesgo de convertirse en un gesto simbólico sin impacto real en la vida de los ciudadanos ni en la estabilidad de las empresas. Por eso, el llamado apunta a que las autoridades detallen con precisión qué medidas se van a ejecutar, en qué plazos y con qué mecanismos de seguimiento.

Para comprender la magnitud de la preocupación empresarial, vale recordar qué es El Niño: se trata de un fenómeno climático cíclico que se produce por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico tropical, y que altera los patrones de lluvia y temperatura en buena parte de América Latina. Sus consecuencias suelen incluir sequías prolongadas en algunas regiones e inundaciones en otras, con un impacto directo sobre la agricultura, la ganadería y la disponibilidad de agua potable.

En el caso puntual de Panamá, el fenómeno reviste una gravedad adicional porque afecta directamente al Canal de Panamá, una de las principales fuentes de ingresos del país y una pieza clave del comercio marítimo mundial. Los bajos niveles de agua en los lagos que alimentan la vía interoceánica han obligado en ocasiones anteriores a restringir el calado y la cantidad de embarcaciones que pueden transitar, generando pérdidas económicas y demoras logísticas a escala global.

Este contexto ayuda a explicar por qué el sector privado panameño sigue con tanta atención cualquier anuncio gubernamental vinculado a la gestión hídrica y climática. Una respuesta tardía o desorganizada frente a El Niño no solo pone en riesgo cosechas y abastecimiento de agua para la población, sino que también puede afectar la competitividad del país como centro logístico regional, con repercusiones que trascienden las fronteras panameñas.

Para la comunidad latina en Estados Unidos y en el resto de la región, estos fenómenos climáticos no son un tema ajeno. Muchos países de Centroamérica y el Caribe dependen fuertemente de la agricultura y el comercio exterior, sectores que se ven directamente golpeados por sequías o inundaciones extremas. Además, cuando se afecta la producción agrícola local, suelen dispararse los precios de alimentos básicos, un impacto que también se siente en las remesas y en la economía de los hogares migrantes que sostienen a sus familias desde el exterior.

APEDE insistió en que el sector privado está dispuesto a colaborar con el Estado para diseñar e implementar planes de mitigación, pero remarcó que la responsabilidad de liderar y coordinar la respuesta recae en las autoridades. El gremio pidió que se establezcan canales de comunicación fluidos entre el Gobierno y los distintos sectores productivos, de manera que las medidas de emergencia no se apliquen de forma aislada sino como parte de una estrategia integral.

Finalmente, la organización empresarial subrayó que la experiencia de eventos climáticos anteriores debería servir de aprendizaje para evitar improvisaciones. La exigencia de pasar 'de la prevención a la acción' resume la postura del gremio: reconocer que la alerta ya fue emitida y que ahora corresponde monitorear de cerca la ejecución de las medidas anunciadas, evaluando su efectividad en el corto plazo para proteger tanto a la economía nacional como a la población más vulnerable ante los efectos de El Niño.

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