Guatemala: la canícula comenzará a debilitarse a inicios de septiembre, según pronóstico oficial
El instituto meteorológico nacional anticipa que las lluvias aumentarán de forma progresiva entre la primera y segunda semana de septiembre, mientras mantiene bajo vigilancia las ondas del este y posibles sistemas tropicales que podrían afectar al país.

Las autoridades meteorológicas de Guatemala informaron que el período de sequía conocido popularmente como canícula, que suele reducir las lluvias en pleno corazón de la temporada húmeda, comenzará a perder fuerza entre la primera y la segunda semana de septiembre. Según el pronóstico difundido por el instituto especializado, a partir de esas fechas se espera un incremento gradual y sostenido de las precipitaciones en gran parte del territorio nacional.
El organismo explicó que este fenómeno, también llamado veranillo, es una interrupción temporal de las lluvias que ocurre típicamente entre julio y agosto en Centroamérica, y que este año se comportó dentro de los parámetros históricos esperados. Con el fin de esta pausa, se prevé que las condiciones climáticas vuelvan a favorecer la acumulación de agua en suelos, ríos y reservorios, algo especialmente relevante para la actividad agrícola del país.
Además del pronóstico sobre la canícula, el instituto meteorológico guatemalteco señaló que mantiene un monitoreo continuo de las ondas tropicales del este, sistemas de baja presión que se desplazan desde el océano Atlántico y que pueden intensificarse hasta convertirse en tormentas o huracanes. Este seguimiento resulta clave en esta época del año, cuando la temporada de huracanes en el Atlántico alcanza su punto de mayor actividad estadística.
Las autoridades pidieron especial atención a las zonas vulnerables del país, particularmente aquellas propensas a inundaciones repentinas y a crecidas de ríos. Estas regiones, muchas veces ubicadas en las costas del Pacífico y en cuencas hidrográficas del interior, suelen ser las más afectadas cuando las lluvias se intensifican de manera abrupta tras semanas de menor precipitación, ya que los suelos pueden saturarse rápidamente.

Para entender la relevancia de este anuncio conviene recordar que Guatemala, como buena parte de Centroamérica, enfrenta cada año una temporada lluviosa que se extiende aproximadamente de mayo a noviembre, coincidiendo con el pico de la temporada de huracanes en el Atlántico. Durante ese período, la canícula funciona como una especie de respiro dentro de la temporada húmeda, pero su finalización repentina puede traducirse en lluvias más intensas y concentradas en pocas semanas.
Este tipo de eventos climáticos no son un dato menor para las comunidades locales: la economía guatemalteca depende en gran medida de la agricultura, y cultivos como el maíz y el frijol, base de la alimentación de millones de familias, son altamente sensibles tanto al exceso como a la falta de agua. Un cambio brusco en el régimen de lluvias puede impactar directamente en las cosechas y, por extensión, en la seguridad alimentaria de las zonas rurales.
El fenómeno también repercute más allá de las fronteras guatemaltecas. Buena parte de la diáspora latina en Estados Unidos mantiene vínculos familiares y económicos con comunidades rurales de Guatemala, muchas de las cuales dependen de las remesas para sostenerse en momentos de crisis climática, como inundaciones o pérdidas de cultivos. Por eso, los pronósticos meteorológicos de este tipo suelen ser seguidos de cerca también desde el exterior.
En este contexto, el llamado de las autoridades a extremar precauciones en las áreas de riesgo busca anticiparse a posibles emergencias derivadas de lluvias intensas, deslizamientos de tierra o desbordamientos de ríos, fenómenos recurrentes en la región durante la segunda mitad de la temporada lluviosa. La vigilancia constante de las ondas del este forma parte de un protocolo habitual que se intensifica entre agosto y octubre, meses de mayor probabilidad de formación de sistemas tropicales en el Atlántico y el Caribe.
Mientras tanto, se recomienda a la población guatemalteca, especialmente a quienes habitan cerca de ríos o en zonas bajas, mantenerse informada a través de los canales oficiales del instituto meteorológico y de las autoridades de gestión de riesgo, de cara al cambio de patrón climático que se aproxima con el fin de la canícula y el reinicio de lluvias más regulares en el país.
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