Israel anuncia el desmantelamiento total de la red de túneles de Hezbolá en el sur de Líbano
El Ejército israelí demolió la infraestructura subterránea del grupo chiita en la cresta de Ali Taher, en una operación que generó un sismo de magnitud 4,1 y que Tel Aviv presenta como la consolidación de una zona de seguridad fronteriza.

El Ejército de Israel confirmó la destrucción de una extensa red de túneles subterráneos que Hezbolá mantenía en la cresta de Ali Taher, en el sur de Líbano, en lo que las autoridades israelíes describieron como la fase final de un operativo destinado a eliminar la infraestructura militar del grupo chiita en la frontera norte del país.
La detonación controlada de los túneles fue de tal magnitud que provocó un sismo de 4,1 registrado por estaciones sismológicas de la región, un dato que por sí solo permite dimensionar la escala de la infraestructura destruida. Según el comunicado oficial, la operación completó lo que el Gobierno israelí denomina la consolidación de una zona de seguridad, un corredor territorial que busca impedir cualquier avance de Hezbolá hacia la frontera.
Fuentes militares israelíes adelantaron que sus tropas permanecerán desplegadas en el área, con el objetivo declarado de evitar que la organización reconstruya su presencia y recupere las capacidades operativas perdidas. Esta permanencia militar, aunque presentada como temporal, reaviva las tensiones sobre la soberanía territorial libanesa en la franja fronteriza.
El corresponsal informe fue elaborado por Ethel Bonet para France 24, que dio cuenta de los detalles técnicos de la operación y del comunicado castrense difundido por Israel, sin que hasta el momento Hezbolá haya emitido una respuesta oficial sobre la destrucción de su infraestructura.

Para entender el trasfondo de este episodio es necesario remontarse al alto el fuego alcanzado a fines de 2024 entre Israel y Hezbolá, tras más de un año de enfrentamientos que se intensificaron en paralelo a la guerra en Gaza. Ese acuerdo contemplaba el repliegue del grupo libanés al norte del río Litani y el desmantelamiento de su infraestructura militar al sur de esa línea, un compromiso cuyo cumplimiento ha sido motivo de fricciones constantes.
Los túneles subterráneos han sido históricamente una pieza central de la estrategia militar de Hezbolá, utilizados tanto para el movimiento encubierto de combatientes y armamento como para el almacenamiento de misiles de largo alcance. Su destrucción sistemática por parte de Israel busca no solo un efecto táctico inmediato, sino también debilitar la disuasión que el grupo respaldado por Irán ejerce sobre su vecino del sur.
El conflicto entre Israel y Hezbolá tiene además una dimensión regional que trasciende la frontera bilateral: Teherán ha utilizado tradicionalmente al grupo libanés como una de las piezas clave de su llamado 'eje de resistencia' en Medio Oriente, junto con otras milicias en Irak, Siria y Yemen. Cualquier debilitamiento de Hezbolá repercute directamente en el equilibrio de poder que Irán busca sostener frente a Israel y sus aliados occidentales.
Para la comunidad internacional, y en particular para Washington, la estabilidad en la frontera libanesa-israelí es un asunto de seguimiento prioritario, dado que Estados Unidos ha sido garante histórico de los acuerdos de contención en la zona y mantiene una relación estratégica estrecha con Israel. Episodios como este suelen generar pronunciamientos desde la Casa Blanca y el Departamento de Estado, en momentos en que la administración estadounidense procura evitar una escalada que pueda arrastrar a otros actores regionales.
El Líbano, por su parte, atraviesa una crisis institucional y económica profunda que limita su capacidad de respuesta frente a estos operativos, dejando en manos de organismos internacionales y de la propia dinámica militar entre Israel y Hezbolá el curso de los acontecimientos en la frontera sur del país.
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