La ONU alerta sobre un El Niño de magnitud "gigantesca" y sus consecuencias globales
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que el planeta entró en una "zona de peligro" por fenómenos meteorológicos extremos a medida que se intensifican los efectos de El Niño en distintas regiones del mundo.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, encendió las alarmas al advertir que el mundo atraviesa una "zona de peligro" de fenómenos meteorológicos extremos, en momentos en que los efectos de El Niño empiezan a sentirse con fuerza en distintas regiones del planeta. Según el funcionario, se trata de un evento de "proporciones gigantescas" que exige a los gobiernos prepararse de manera urgente para enfrentar sus consecuencias.
El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se calientan por encima de lo habitual, alterando los patrones de viento y presión atmosférica a escala global. Este calentamiento no solo modifica el clima en América Latina, sino que también repercute en Asia, África, Oceanía y otras regiones, generando sequías en unos territorios e inundaciones en otros.
La advertencia de la ONU llega en un contexto en el que científicos y organismos meteorológicos ya venían monitoreando de cerca la evolución del fenómeno durante los últimos meses. La preocupación del organismo internacional radica en que este ciclo de El Niño podría sumarse a una tendencia de calentamiento global que ya viene provocando récords de temperatura en distintas partes del mundo, potenciando fenómenos como olas de calor, incendios forestales y tormentas más intensas.
Guterres remarcó que los países deben adoptar medidas preventivas frente a lo que definió como un escenario de alto riesgo. La expresión "zona de peligro" utilizada por el secretario general busca transmitir la magnitud de la amenaza y la necesidad de que los Estados refuercen sus sistemas de alerta temprana, así como sus planes de contingencia ante posibles desastres naturales.
Para América Latina, El Niño suele traer consecuencias muy dispares según la región: mientras algunos países del Cono Sur, como Argentina y Uruguay, pueden experimentar lluvias más intensas e inundaciones, otras zonas como el norte de Brasil, Centroamérica o el Caribe suelen sufrir sequías prolongadas que afectan la producción agrícola y el acceso al agua potable. Estos desequilibrios climáticos tienen un impacto directo en la seguridad alimentaria y en las economías locales, muchas de ellas dependientes de la agricultura.

La comunidad latina en Estados Unidos también puede verse afectada, especialmente en estados como California y otros de la costa oeste, donde El Niño históricamente ha estado asociado a temporadas de lluvias más intensas y riesgo de deslizamientos de tierra. A su vez, los cambios en los patrones climáticos globales suelen repercutir en los precios de alimentos importados desde Latinoamérica, lo que puede traducirse en un encarecimiento de productos básicos en los mercados hispanos de todo el país.
Los antecedentes históricos de El Niño muestran que sus episodios más intensos, como los registrados en 1997-1998 y 2015-2016, generaron pérdidas económicas millonarias y desplazamientos de comunidades vulnerables en distintas partes del mundo. Estos precedentes son los que llevan a organismos como la ONU a insistir en la necesidad de anticiparse a los efectos del fenómeno, en lugar de reaccionar únicamente cuando los desastres ya se producen.
Desde la ONU se hizo hincapié en que la preparación no depende exclusivamente de los gobiernos nacionales, sino que también requiere de una cooperación internacional reforzada, con intercambio de información meteorológica, financiamiento para infraestructura resiliente y apoyo a las comunidades más expuestas. La advertencia de Guterres se enmarca en un pedido más amplio del organismo para que los países aceleren sus compromisos climáticos y refuercen los mecanismos de respuesta ante desastres.
El mensaje del secretario general busca además poner el foco en la relación entre El Niño y el cambio climático de origen humano, ya que, según diversos estudios científicos, el calentamiento global tiende a intensificar los efectos de este fenómeno natural. Esta combinación, advierten los expertos, podría traducirse en episodios climáticos cada vez más extremos y frecuentes en las próximas décadas si no se toman medidas de mitigación.
Por el momento, la ONU no precisó nuevas medidas concretas más allá del llamado a la preparación, pero adelantó que seguirá monitoreando la evolución del fenómeno junto a organismos meteorológicos regionales. La expectativa es que en los próximos meses se conozcan informes más detallados sobre el impacto que El Niño está teniendo en distintas partes del mundo, a medida que sus efectos se hagan más visibles.
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