Marco Rubio llega a Perú con críticas a China que reconfiguran el tablero regional
El secretario de Estado de Estados Unidos inicia una gira por América Latina con parada en Lima, donde se reunirá con la presidenta Keiko Fujimori para discutir inversión y seguridad, en medio de un cruce diplomático con Beijing por los negocios chinos en territorio peruano.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aterriza en Perú el 10 de septiembre como parte de una gira que lo lleva por varios países de América Latina, en lo que representa uno de los movimientos diplomáticos más relevantes de la administración Trump en la región durante este año.
La agenda oficial contempla un encuentro con la presidenta peruana Keiko Fujimori, en el que ambos gobiernos abordarán acuerdos vinculados a inversión y cooperación en materia de seguridad, dos ejes que Washington considera prioritarios para contrarrestar la influencia creciente de otras potencias en Sudamérica.
Días antes de pisar suelo peruano, Rubio generó controversia al cuestionar públicamente el rol de los negocios chinos que operan en Perú, poniendo en duda tanto la transparencia de esas inversiones como su impacto en la soberanía económica del país andino.
Las declaraciones del funcionario estadounidense no tardaron en generar una respuesta desde Beijing, que rechazó de manera enérgica las acusaciones y defendió el historial de cooperación económica que China mantiene con Perú desde hace más de dos décadas.
Este cruce verbal se produce en un momento en que Perú se ha consolidado como uno de los socios comerciales más importantes de China en la región, con proyectos de infraestructura de gran envergadura, entre ellos el megapuerto de Chancay, considerado una pieza clave de la Ruta de la Seda en el Pacífico sudamericano.

Para entender la magnitud de esta disputa diplomática conviene recordar que, durante la última década, China desplazó a Estados Unidos como principal socio comercial de varios países sudamericanos, financiando puertos, líneas eléctricas y proyectos mineros que generaron dependencia económica pero también preocupación por cláusulas poco transparentes.
La administración Trump ha insistido en que su política exterior hacia América Latina debe priorizar la reducción de la influencia china, un objetivo que se enmarca en una estrategia global de competencia geopolítica entre Washington y Beijing que también incluye aranceles, tecnología y control de rutas marítimas estratégicas.
Para la comunidad latina en Estados Unidos, estas tensiones no son un tema ajeno: la estabilidad económica y política de países como Perú incide directamente en flujos migratorios, remesas y relaciones comerciales que también impactan a empresas y profesionales latinos radicados en territorio estadounidense.
La visita de Rubio se da además en un contexto donde varios gobiernos sudamericanos buscan equilibrar sus vínculos con ambas potencias, evitando quedar atrapados en una confrontación que podría condicionar futuras negociaciones comerciales y de cooperación en seguridad fronteriza y lucha contra el narcotráfico.
Se espera que en los próximos días la Casa Blanca amplíe detalles sobre los acuerdos alcanzados durante esta gira, mientras que Beijing ya adelantó que continuará monitoreando de cerca cualquier medida que considere una amenaza a sus intereses económicos en Perú y en el resto de la región.
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