Nepal cierra dos semanas de duelo mientras crece el reclamo por rescates más rápidos tras las inundaciones
A trece días de las devastadoras riadas, las familias completan los rituales hinduistas de despedida a sus muertos mientras las autoridades reportan 1.356 fallecidos y persiste la incertidumbre por unos 5.000 desaparecidos.

Este lunes 7 de septiembre marca el decimotercer día de operaciones de búsqueda en Nepal desde que un desborde de agua arrasó comunidades enteras, y también el cierre de un ciclo especialmente doloroso: los familiares de las víctimas concluyen hoy los rituales de duelo prescritos por la tradición hinduista, un proceso que suele extenderse durante trece días tras la muerte de un ser querido.
El saldo oficial de la tragedia ascendió a 1.356 fallecidos, según el último recuento de las autoridades nepalíes, que representa un incremento de 14 personas respecto del reporte anterior. La cifra, sin embargo, sigue siendo parcial: el número de desaparecidos se mantiene estable en alrededor de 5.000, una magnitud que anticipa que el balance final de la catástrofe podría agravarse considerablemente en los próximos días.
En medio de ese clima de incertidumbre, el fin de semana trajo una noticia que reavivó las esperanzas de muchas familias: equipos de rescate lograron encontrar con vida a cuatro personas que habían quedado atrapadas o aisladas por las inundaciones. El hallazgo, calificado como excepcional por lo avanzado del tiempo transcurrido desde la tragedia, fue recibido como una señal de que aún podrían aparecer sobrevivientes pese al paso de casi dos semanas.
Ese episodio, no obstante, no logró disipar el malestar creciente entre la población. Grupos de manifestantes se movilizaron para exigir a las autoridades una mayor celeridad en las tareas de búsqueda y rescate, en un contexto donde miles de familias todavía aguardan noticias de sus seres queridos sin certeza sobre su paradero.

Nepal es un país particularmente vulnerable a este tipo de desastres naturales. Su geografía montañosa, atravesada por la cordillera del Himalaya y por ríos de caudal torrencial, lo convierte en un territorio expuesto de manera recurrente a inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra y desbordes provocados por lluvias monzónicas intensas o por el desborde de lagos glaciares.
El cambio climático ha intensificado este tipo de fenómenos en la región del Himalaya, donde el derretimiento acelerado de glaciares y la mayor irregularidad de las precipitaciones aumentan el riesgo de crecidas súbitas. Organismos internacionales han advertido en los últimos años que países como Nepal, Bangladesh o India enfrentan una amenaza creciente vinculada al calentamiento global, con consecuencias que golpean sobre todo a las comunidades más vulnerables y con menor infraestructura de prevención.
Para la comunidad internacional, tragedias de esta escala suelen derivar en pedidos de asistencia humanitaria y en llamados a fortalecer los sistemas de alerta temprana. La magnitud del desastre en Nepal —con más de 1.300 muertos confirmados y miles de desaparecidos— lo posiciona como uno de los eventos climáticos más graves registrados en el sur de Asia en los últimos años.
Los rituales de duelo hinduistas que concluyen este lunes tienen un peso simbólico y espiritual profundo en la sociedad nepalí. Durante los trece días posteriores a una muerte, las familias realizan ceremonias específicas destinadas a acompañar el tránsito del alma del fallecido, un proceso que en circunstancias normales se vive en la intimidad familiar, pero que en este caso se desarrolla en paralelo a una crisis humanitaria de proporciones excepcionales y bajo la mirada de organismos de socorro y prensa internacional.
La combinación entre el luto colectivo y la exigencia social de respuestas más ágiles configura un escenario delicado para el gobierno nepalí, que deberá sostener las operaciones de rescate mientras enfrenta el reclamo de una población que exige transparencia y eficacia en un momento de extrema fragilidad. El desenlace de la búsqueda de los miles de desaparecidos será determinante para dimensionar el verdadero alcance de esta tragedia.
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