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República Dominicana se convierte en el último país en erradicar el hambre en América Latina

Naciones Unidas confirmó que la nación caribeña salió del mapa mundial del hambre, un logro que se da en medio de un panorama regional todavía marcado por la inseguridad alimentaria.

Redacción Diario Latina · 28 de agosto de 20264 min de lectura
República Dominicana se convierte en el último país en erradicar el hambre en América Latina

República Dominicana se sumó recientemente a la lista de países que lograron dejar atrás el hambre como problema estructural, según un reconocimiento emitido por Naciones Unidas. El país caribeño pasó a integrar el reducido grupo de naciones que, de acuerdo con los organismos internacionales, alcanzaron el llamado 'hambre cero', un estándar que mide la ausencia de desnutrición severa y crónica en la población.

El anuncio se enmarca dentro del seguimiento que distintas agencias de la ONU realizan sobre los avances y retrocesos en materia de seguridad alimentaria en el mundo. Salir del mapa del hambre no implica que un país haya resuelto por completo sus desigualdades sociales o económicas, sino que ha logrado reducir a niveles mínimos los indicadores de subalimentación que antes lo ubicaban entre las naciones con población en riesgo.

Para entender la magnitud de este logro es necesario mirar el contexto más amplio de América Latina, una región que durante décadas ha combinado avances económicos con persistentes bolsas de pobreza y hambre. Según los últimos informes de organismos como la FAO, millones de personas en el continente aún enfrentan algún grado de inseguridad alimentaria, ya sea por falta de acceso a alimentos suficientes o por la imposibilidad de sostener una dieta nutricionalmente adecuada.

La pandemia de COVID-19, sumada a las crisis económicas y a los efectos del cambio climático sobre la producción agrícola, había profundizado esta problemática en varios países de la región durante los últimos años. Naciones como Haití, Venezuela y algunas zonas de Centroamérica continúan enfrentando niveles críticos de hambre, lo que hace más relevante el caso dominicano como ejemplo de que es posible revertir esta tendencia con políticas sostenidas en el tiempo.

El camino recorrido por República Dominicana hacia este objetivo estuvo vinculado, según explican los organismos internacionales, a políticas públicas orientadas a mejorar el acceso a alimentos, fortalecer programas sociales y sostener el crecimiento económico del país durante los últimos años. La estabilidad macroeconómica dominicana, una de las más consistentes de la región caribeña, habría contribuido a sostener estos avances sociales.

Este tipo de logros suele apoyarse en una combinación de factores: programas de transferencia de ingresos para familias vulnerables, inversión en infraestructura agrícola, políticas de precios para productos básicos y estrategias de nutrición infantil y materna. La articulación entre el Estado y organismos multilaterales suele ser clave para sostener estos resultados en el tiempo y evitar retrocesos ante shocks económicos externos.

El tema del hambre en Latinoamérica tiene una relevancia directa también para la comunidad latina en Estados Unidos, ya que buena parte de la migración hacia el país norteamericano está impulsada precisamente por la falta de oportunidades económicas y alimentarias en los países de origen. Entender qué naciones logran mejorar sus indicadores sociales ayuda a dimensionar los flujos migratorios y las políticas de cooperación internacional que Washington mantiene con la región.

Los especialistas en desarrollo social suelen advertir que salir del mapa del hambre es un proceso reversible si no se sostienen las políticas públicas que lo hicieron posible. Factores como la inflación de alimentos, los desastres naturales —frecuentes en el Caribe— y la volatilidad de los mercados internacionales pueden volver a poner en riesgo los avances logrados, por lo que los organismos de la ONU insisten en la necesidad de monitoreo constante.

El caso de República Dominicana se suma así a una serie de logros parciales que distintos países latinoamericanos han conseguido en las últimas décadas, aunque la región en su conjunto todavía está lejos de erradicar completamente el hambre. La comparación entre las distintas realidades nacionales permite identificar qué estrategias funcionan y cuáles enfrentan mayores obstáculos estructurales, en un continente donde la desigualdad sigue siendo uno de los principales desafíos pendientes.

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