Rescatan con vida a dos obreros tras nueve días atrapados en un túnel en el Himalaya
Dos trabajadores fueron encontrados con vida en una central hidroeléctrica de Nepal, más de una semana después de que una violenta inundación devastara la región fronteriza con el Tíbet.

Un rescate calificado como una verdadera hazaña conmovió esta semana a Nepal: dos obreros fueron hallados con vida dentro de un túnel de una central hidroeléctrica, nueve días después de haber quedado atrapados por una devastadora inundación que golpeó la región del Himalaya, en la frontera con el Tíbet.
Los hombres formaban parte del personal que trabajaba en las instalaciones cuando una avalancha derivada de un desborde de agua sepultó parte de la infraestructura, dejándolos aislados sin acceso al exterior. Durante más de una semana se desconoció su suerte, mientras equipos de rescate intentaban abrirse paso entre los escombros y el barro que había arrasado la zona.
La noticia de que ambos trabajadores fueron encontrados con signos vitales generó sorpresa entre los equipos de emergencia, que habían reducido las expectativas de encontrar sobrevivientes tras tantos días sin comunicación ni indicios de vida. Medios locales y la propia BBC Mundo describieron el hallazgo como una sucesión de milagros, dado lo extremo de las condiciones en las que permanecieron atrapados.
Las tareas de búsqueda se desarrollaron en un terreno especialmente hostil, típico de las zonas montañosas del Himalaya, donde los deslizamientos y las crecidas repentinas suelen destruir caminos, puentes y estructuras en cuestión de minutos. La combinación de barro, rocas y agua helada complicó los intentos de las cuadrillas de rescate por acceder al interior del túnel donde se encontraban los obreros.

Este tipo de catástrofes no son un hecho aislado en la región: el Himalaya, y en particular las zonas fronterizas entre Nepal y el Tíbet, son consideradas de alto riesgo por la combinación de deshielo acelerado, lluvias monzónicas intensas y la fragilidad geológica de sus laderas. En los últimos años, distintos estudios científicos han advertido sobre el aumento de este tipo de fenómenos vinculados al cambio climático, que derrite glaciares y genera lagos inestables capaces de colapsar de forma súbita.
Las centrales hidroeléctricas, como la que quedó afectada en este episodio, son infraestructuras clave para el suministro energético de Nepal, un país que depende en gran medida de sus ríos y del deshielo de montaña para generar electricidad. Sin embargo, esa misma dependencia geográfica las vuelve especialmente vulnerables a las inundaciones y avalanchas que periódicamente golpean la cordillera.
Para las comunidades que viven y trabajan en estas zonas remotas, los desastres naturales de esta magnitud no solo representan una amenaza inmediata para la vida, sino también un golpe económico de largo alcance, ya que suelen destruir fuentes de trabajo, cortar rutas de acceso y aislar pueblos enteros durante semanas hasta que se logran restablecer los servicios básicos.
El rescate de los dos trabajadores se transformó en una noticia que trascendió las fronteras de Nepal, en parte por lo insólito de sobrevivir tanto tiempo en un espacio confinado, sin claridad sobre las condiciones de alimentación, agua o refugio que pudieron haber tenido durante esos nueve días. Las autoridades locales continúan evaluando el estado de la infraestructura hidroeléctrica y los daños provocados por la inundación en el resto de la región.
Mientras se conocen más detalles sobre el estado de salud de los sobrevivientes y las condiciones exactas en las que resistieron el encierro, el episodio vuelve a poner el foco sobre la seguridad de las obras de infraestructura en zonas de alto riesgo geológico, un debate que atraviesa a buena parte de los países andinos y asiáticos con geografías similares a la del Himalaya.
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