Sheinbaum defiende a la escuela pública mexicana tras resultados de la prueba PISA 2025
La presidenta de México respondió a las críticas sobre la calidad educativa pública y aseguró que los estudiantes de escuelas estatales superaron a los de instituciones privadas en la última evaluación internacional.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, salió al cruce de las críticas que cuestionan la calidad de la educación pública en el país, luego de que se difundieran los resultados de la prueba PISA 2025. Según la mandataria, los datos de la evaluación internacional muestran que los alumnos de escuelas públicas obtuvieron un desempeño superior al de sus pares en instituciones privadas, un argumento que utilizó para desmontar lo que calificó como una narrativa injusta hacia el sistema educativo estatal.
La prueba PISA, organizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), evalúa cada tres años las competencias de estudiantes de 15 años en áreas como matemáticas, ciencias y comprensión lectora en decenas de países. Sus resultados suelen convertirse en un termómetro político sensible, ya que exponen las brechas entre sistemas educativos públicos y privados, así como las diferencias regionales dentro de un mismo país.
Sheinbaum utilizó el escenario para reivindicar el papel de los docentes sindicalizados, quienes en los últimos años han sido blanco recurrente de críticas por parte de sectores que asocian la afiliación gremial con un menor compromiso o desempeño profesional. La mandataria rechazó ese señalamiento y sostuvo que la pertenencia a un sindicato no determina la calidad de la enseñanza que imparten los maestros mexicanos.
El debate sobre la educación pública en México no es nuevo. Desde hace décadas, distintos gobiernos han enfrentado presiones para reformar el sistema educativo, muchas veces en tensión con el histórico y poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), uno de los gremios más numerosos de América Latina. Las reformas educativas de administraciones anteriores intentaron introducir evaluaciones docentes obligatorias, lo que generó fuertes fricciones con el magisterio y protestas masivas en varias regiones del país.

En ese contexto, los resultados de PISA suelen ser utilizados tanto por defensores como por críticos del sistema público para respaldar sus posturas. Quienes cuestionan la educación estatal argumentan que la infraestructura deficiente, la falta de recursos y la sobrecarga de alumnos por aula afectan el aprendizaje. Del otro lado, quienes defienden el modelo público —como lo hizo ahora la presidenta— sostienen que los datos comparativos desmienten la idea de que la educación privada garantiza automáticamente mejores resultados académicos.
La discusión también resuena más allá de las fronteras mexicanas. Para la creciente comunidad de familias latinoamericanas que evalúan opciones educativas, ya sea en sus países de origen o en Estados Unidos, el debate sobre calidad educativa pública versus privada es un tema central a la hora de tomar decisiones sobre el futuro de sus hijos. En muchos hogares de clase media, la elección entre escuela pública y privada suele estar atravesada por percepciones sobre prestigio social más que por evidencia comparativa concreta, algo que estudios como PISA buscan precisamente contrastar con datos objetivos.
El sistema educativo mexicano, uno de los más grandes de la región con millones de estudiantes matriculados en escuelas públicas, ha sido históricamente comparado con los de otros países de la OCDE, organismo del que México forma parte desde 1994. Aunque el país ha mostrado avances graduales en algunas mediciones internacionales, los resultados suelen ubicarlo por debajo del promedio de la organización, lo que mantiene viva la presión política sobre cualquier gobierno en turno para mostrar mejoras concretas.
La respuesta de Sheinbaum se enmarca además en un momento en que su administración busca consolidar su narrativa de continuidad con las políticas sociales del gobierno anterior, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, quien también defendió reiteradamente al magisterio público frente a sectores críticos. La educación, en ese sentido, se ha convertido en un terreno donde se disputan no solo cifras técnicas, sino también visiones políticas sobre el rol del Estado frente a la iniciativa privada.
Más allá de la controversia coyuntural, la difusión de resultados como los de PISA 2025 vuelve a poner sobre la mesa un debate estructural: qué tan comparables son realmente las escuelas públicas y privadas cuando se toman en cuenta variables socioeconómicas, regionales y de infraestructura. Especialistas en política educativa suelen advertir que los promedios nacionales pueden ocultar disparidades profundas entre zonas urbanas y rurales, un fenómeno que atraviesa a buena parte de los sistemas educativos de América Latina.
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