Una ciudad escocesa apuesta a la inmigración para no desaparecer
Greenock, en Escocia, busca atraer a nuevos residentes extranjeros como estrategia para revertir años de despoblación.

Una localidad de Escocia ha puesto en marcha un plan poco convencional para enfrentar uno de los problemas más persistentes de las zonas rurales y semiurbanas de Europa: la pérdida sostenida de habitantes. La estrategia consiste en atraer a personas migrantes para que elijan establecerse allí de forma permanente.
Durante las últimas décadas, la ciudad ha visto cómo su población disminuye de manera constante, un fenómeno vinculado al envejecimiento demográfico, la migración interna hacia grandes centros urbanos y la falta de oportunidades laborales que retengan a los jóvenes en el lugar.
Frente a este escenario, las autoridades locales consideran que recibir e integrar a nuevas comunidades de inmigrantes puede convertirse en una vía concreta para sostener la vitalidad económica y social de la ciudad, evitando el cierre de comercios, escuelas y servicios básicos.
La iniciativa se enmarca en un debate más amplio que atraviesa a numerosas regiones de baja densidad poblacional en el Reino Unido y en otros países europeos, donde la migración comienza a verse no solo como un desafío, sino también como una posible solución a la crisis demográfica.
Aunque el plan se encuentra en sus primeras etapas, refleja un cambio de enfoque en ciudades pequeñas que históricamente vieron la llegada de extranjeros con recelo, y que ahora exploran políticas activas de atracción poblacional como herramienta de supervivencia a largo plazo.
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