Desmantelan clínica clandestina en Bogotá: falsos médicos habrían operado a más de 200 pacientes en un garaje
Una investigación reveló que dos personas sin título médico realizaban cirugías estéticas en condiciones precarias en Bogotá, y que además intentaron falsificar credenciales profesionales para operar sin ser detectados.

Las autoridades colombianas destaparon un caso que generó alarma en Bogotá: una clínica clandestina que funcionaba dentro de un garaje habría sido el escenario de más de 200 procedimientos estéticos realizados por personas que no contaban con título ni formación médica alguna.
Según lo revelado, entre las intervenciones ofrecidas en ese improvisado consultorio figuraban liposucciones y rinoplastias, cirugías que requieren de un alto nivel de especialización y que, en manos inexpertas, pueden derivar en complicaciones graves e incluso poner en riesgo la vida de los pacientes.
Uno de los datos más inquietantes del caso tiene que ver con las condiciones en las que se realizaban las operaciones: varios pacientes habrían despertado en medio de las intervenciones, lo que evidencia la falta absoluta de protocolos de anestesia y bioseguridad que se exigen en cualquier centro médico habilitado.
Los señalados como responsables de operar esta red son Esteban Felipe Henao y Ruth Verónica Lengua Jaramillo, quienes no solo habrían practicado cirugías sin autorización, sino que además intentaron expedir tarjetas profesionales falsas de médico para dar apariencia de legalidad a su actividad.
La investigación también estableció que ambos intentaron inscribirse en el Registro Único Nacional de Talento Humano en Salud (RETUS), la plataforma oficial que certifica a los profesionales autorizados para ejercer la medicina en Colombia, además de buscar una certificación falsa ante el Colegio Médico Colombiano.

Este tipo de maniobras busca sortear los controles que existen precisamente para proteger a los pacientes de personas sin formación que se hacen pasar por especialistas, un fraude que en Colombia y otros países de la región se ha vuelto cada vez más frecuente ante el auge del llamado turismo de belleza.
El fenómeno de las clínicas clandestinas de cirugía estética no es nuevo en Latinoamérica. Países como Colombia, México y República Dominicana se han posicionado como destinos atractivos para procedimientos estéticos a bajo costo, lo que también ha derivado en un mercado paralelo de falsos profesionales que ofrecen precios más bajos a cambio de saltarse todos los estándares de seguridad.
Este contexto también impacta directamente a la comunidad latina en Estados Unidos, donde cada año miles de personas viajan a sus países de origen para someterse a cirugías estéticas más económicas que las que ofrece el sistema de salud estadounidense, muchas veces sin verificar si la clínica o el profesional cuentan con las licencias correspondientes.
Organizaciones médicas y autoridades sanitarias en la región vienen advirtiendo desde hace años sobre los riesgos de este tipo de prácticas, que incluyen infecciones, necrosis, embolias y hasta casos fatales, insistiendo en la importancia de verificar las credenciales de cualquier profesional antes de someterse a una intervención quirúrgica.
El caso de Bogotá quedó ahora en manos de la Justicia, que deberá determinar el alcance real de los procedimientos realizados y las eventuales consecuencias legales para los señalados de operar esta red clandestina durante un período prolongado sin ser detectados.

