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Mente & Salud

Nequi Galotti, a los 66: "No tengo problema en decir mi edad"

La exmodelo y conductora de TV reconstruyó su vida a partir de nuevos proyectos y hoy es un ejemplo de cómo el movimiento, los vínculos y el propósito sostienen una vejez activa y saludable.

Redacción Diario Latina · 5 de septiembre de 20264 min de lectura
Nequi Galotti, a los 66: "No tengo problema en decir mi edad"

Nequi Galotti tiene 66 años y no le teme a decirlo. Al contrario, lo repite con la tranquilidad de quien ha aprendido a mirar el paso del tiempo como una etapa más de reinvención, y no como una pérdida. Su historia, marcada por varios giros profesionales, se convirtió en un ejemplo de lo que los especialistas en longevidad llaman «envejecimiento activo».

Antes de convertirse en un referente de esta nueva etapa, Galotti fue modelo y conductora de televisión, dos profesiones que la mantuvieron durante años bajo la mirada pública y en constante exposición mediática. Ese recorrido le dio una base de disciplina y adaptación que, según cuenta, le resultó clave a la hora de enfrentar los cambios que llegaron con el tiempo.

Lo llamativo de su historia actual es que el destino la llevó hacia una actividad completamente nueva, alejada de los escenarios y las cámaras que marcaron su juventud. Esa reconversión, inesperada y gratificante según su propio relato, se transformó en una fuente de sentido en esta etapa de su vida.

Los especialistas que estudian la longevidad saludable coinciden en que la historia de Galotti reúne varios de los ingredientes que ellos mismos identifican como determinantes: movimiento físico constante, vínculos afectivos sólidos y un propósito claro que dé estructura a la rutina diaria. La combinación de estos tres elementos aparece una y otra vez en las investigaciones sobre envejecimiento saludable.

Para entender por qué esta historia resuena hoy con tanta fuerza, conviene poner el tema en contexto. En las últimas décadas, la ciencia ha ido desplazando la mirada sobre la vejez: ya no se la concibe únicamente como un proceso de deterioro inevitable, sino como una etapa que puede vivirse con vitalidad si se sostienen ciertos hábitos. Estudios de zonas conocidas como «zonas azules» —regiones del mundo con mayor cantidad de personas centenarias— señalan justamente al movimiento cotidiano, los lazos comunitarios y el sentido de propósito como pilares centrales de una vida larga y plena.

Este enfoque tiene una relevancia particular para la comunidad latina en Estados Unidos, donde las estructuras familiares extendidas y los vínculos comunitarios suelen funcionar como un sostén natural para los adultos mayores. Sin embargo, el desafío de mantenerse activo, encontrar nuevos propósitos y evitar el aislamiento social sigue siendo una preocupación creciente, especialmente entre quienes migraron y a veces enfrentan la vejez lejos de sus redes familiares originales.

En ese marco, historias como la de Galotti funcionan como un mensaje alentador: la posibilidad de reinventarse no está reservada a la juventud. Cada vez son más los ejemplos públicos de personas que, superados los 60 años, encuentran nuevas vocaciones, retoman estudios, cambian de rubro laboral o se suman a actividades que jamás habían imaginado, desafiando así los estereotipos tradicionales asociados al retiro y la vejez pasiva.

El caso de Galotti también pone sobre la mesa un cambio cultural más amplio: la edad dejó de ser, para muchas figuras públicas, un dato que se oculta o se minimiza. Declarar los 66 años sin reparos, como ella misma lo hace, se inscribe en una tendencia que busca normalizar el envejecimiento visible, en contraposición a años de presión estética y mediática que empujaban a disimular el paso del tiempo.

Su trayectoria —de las pasarelas y los estudios de televisión a una actividad completamente distinta— ilustra además que la identidad profesional puede transformarse por completo sin que eso implique una ruptura con la propia historia. Por el contrario, muchas veces esas nuevas etapas se nutren de la experiencia acumulada durante décadas de trabajo frente al público.

Finalmente, el relato de Nequi Galotti se suma a un conjunto cada vez más numeroso de testimonios que buscan correr el eje del debate sobre la vejez: no se trata solo de vivir más años, sino de vivirlos con calidad, manteniendo el cuerpo en movimiento, los afectos cerca y un motivo cotidiano para levantarse con energía.

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