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Mente & Salud

Por qué tu cena podría ser la culpable de la hinchazón abdominal, según una nutricionista

Una especialista en nutrición identifica tres hábitos frecuentes a la hora de cenar que provocan gases e inflamación, y propone alternativas simples para evitar el malestar digestivo nocturno.

Redacción Diario Latina · 10 de septiembre de 20263 min de lectura
Por qué tu cena podría ser la culpable de la hinchazón abdominal, según una nutricionista

La sensación de abdomen hinchado al terminar el día es uno de los reclamos más comunes en las consultas de nutrición, y según una especialista consultada por medios especializados, gran parte del problema no está en qué tan tarde se come, sino en cómo se elige la cena. Contrario a lo que muchos creen, cenar liviano no siempre es sinónimo de una digestión ligera: si la elección de alimentos es incorrecta, el resultado puede ser exactamente el opuesto.

El primer error señalado por la experta tiene que ver con las ensaladas crudas de gran volumen por la noche. Aunque suenan como la opción más saludable, los vegetales crudos en exceso pueden ser difíciles de digerir en horarios donde el metabolismo ya empieza a ralentizarse, generando fermentación intestinal y gases antes de dormir.

El segundo hábito problemático es el consumo de frutas con alto contenido de fructosa o combinaciones de alimentos que el cuerpo procesa con lentitud durante la noche. La nutricionista explica que ciertas frutas, si se comen solas y en la cena, pueden fermentar en el intestino y sumar distensión abdominal, un efecto que muchas personas atribuyen erróneamente a otra causa.

El tercer punto crítico son las bebidas gaseosas o con gas, incluidas las aguas carbonatadas que se promocionan como digestivas. Según la especialista, este tipo de bebidas introduce aire directamente al sistema digestivo, un factor que se suma a la inflamación natural que produce el cuerpo al procesar la cena.

Como solución, la nutricionista propone recetas simples: vegetales cocidos en lugar de crudos, combinaciones de proteínas magras con carbohidratos de fácil digestión, e infusiones o agua natural en reemplazo de bebidas con gas. La premisa central es que la cena ideal no depende solo de la cantidad de calorías, sino de la calidad y combinación de los alimentos.

Este tipo de recomendaciones cobra relevancia en un contexto donde los trastornos digestivos leves, como la hinchazón, los gases y el reflujo, se han vuelto motivo de consulta frecuente entre adultos con rutinas laborales exigentes. La vida profesional moderna, marcada por cenas tardías, estrés acumulado y poco tiempo para cocinar, favorece justamente los errores que la especialista busca corregir.

En Estados Unidos, donde la comunidad latina combina tradiciones culinarias propias con los ritmos acelerados de la vida corporativa, estos consejos resuenan de manera particular. Las cenas familiares suelen incluir preparaciones abundantes y horarios más tardíos que los recomendados por la nutrición occidental estándar, lo que puede acentuar los síntomas de hinchazón si no se ajustan ciertos hábitos.

Especialistas en salud digestiva coinciden en que la microbiota intestinal reacciona de forma distinta según la hora del día en que se ingieren los alimentos, un campo de estudio conocido como crononutrición que ha ganado terreno en los últimos años. Bajo esta perspectiva, no solo importa qué se come, sino también cuándo y en qué combinación, algo que explica por qué una misma comida puede sentar bien al mediodía y mal por la noche.

Para quienes buscan mejorar su bienestar general sin recurrir a dietas restrictivas, pequeños ajustes en la cena —como priorizar vegetales cocidos, evitar mezclas de frutas ácidas y optar por líquidos sin gas— aparecen como una estrategia accesible y sin costo adicional. Se trata, en definitiva, de un cambio de hábito más que de una dieta, algo que los expertos en nutrición destacan como más sostenible a largo plazo.

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